La Asamblea no cumplió su promesa de más transparencia


“La defensa de la institucionalidad, la transparencia y la modernización de esta corporación son prioridades de una agenda parlamentaria”. Con estas promesas inició su gestión el actual presidente de la Asamblea Nacional, Marcos Castillero, cuando asumió el cargo el pasado 1 de julio.

Ese día, Castillero invitó a sus colegas a hacer los cambios necesarios al reglamento interno del Legislativo para transparentar las votaciones en el pleno, de tal forma que la sociedad conozca cómo vota cada diputado.

Sin embargo, la transparencia no ha sido la norma en la Asamblea y, de hecho, los planes de reformas internas han sido aplazados.

Durante estos seis meses, el Ejecutivo ha dominado la agenda legislativa. En el período de sesiones ordinarias, de julio a octubre, los temas de transparencia y anticorrupción por parte de los diputados quedaron en subcomisiones, como una tarea pendiente del próximo período ordinario que inicia mañana, 2 de enero.

La página web de la Asamblea no cumple con todos los datos que pide la Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (Antai) con base en la Ley 6 de enero de 2002. No publica completa las planillas, razón por la que Elsa Fernández, directora de la Antai, dijo a este medio que ha tenido conversaciones con Castillero en busca de subsanar este escollo.

El Legislativo, además, ha hecho gastos en múltiples contratos para remodelar el Palacio Justo Arosemena, tanto el edificio antiguo como el nuevo, y para temas de seguridad, así como la mejora del portal web de ese ente. En seguridad y remodelaciones el gasto sobrepasa el millón de dólares.

El politólogo Richard Morales destaca que esta ha sido una Asamblea “negociadora”. Sustentó que a pesar de que el presidente de la República, Laurentino Cortizo, y la junta directiva de la Asamblea son controladas por la misma agrupación política (el Partido Revolucionario Democrático), el Ejecutivo se ha visto obligado a hacer concesiones importantes para concretar su agenda.

El también politólogo Carlos Guevara Mann es categórico al calificar como “desastroso” este período de la Asamblea. “Diputados ignorantes, con bajísimo nivel intelectual y moral, han utilizado sus curules para realizar los pronunciamientos más descabellados y ofensivos, para presentar las propuestas más perniciosas y para vender sus votos a cambio de prebendas y canonjías. Son una vergüenza nacional”, opinó.

El diputado perredista Leandro Ávila aseguró que en un semestre no se pueden agotar todos los temas. Justificó que se aplazaran proyectos que exige la ciudadanía, a raíz de que debieron contribuir con evacuar la agenda económica que propuso el Ejecutivo. Prometió que trabajarán en mejorar los temas de transparencia.



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