La artista iraní Nairy Baghramian ofrece un ‘respiro’ en el Palacio de Cristal


Nairy Baghramian. Breathing Spell (Un respiro). Vista de la exposición en el Palacio de Cristal. Mayo, 2018. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Fotografía: Joaquín Cortés/Román Lores.
NAIRY BAGHRAMIAN

Una instalación que utiliza elementos que generalmente permanecen ocultos y los saca a la luz convirtiéndolos en piezas de arte para generar una reflexión sobre la dualidad de los materiales, el interior y el exterior y lo público y lo privado.

Esa es la intención última de la artista iraní Nairy Baghramian (Isfahán, Irán, 1971) con Breathing Spell (Un respiro), un proyecto específico creado para el Palacio de Cristal del Retiro, por encargo del Reina Sofía, y que se convierte, a la vez, en su primera exposición en España.

Las esculturas de esta instalación están realizadas con acero, resinas, siliconas y cuero y evocan fragmentos de tuberías, conductos o condensadores. Elementos, por tanto, que generalmente permanecen ocultos bajo paredes o paneles pero que en manos de la artista invaden tanto el interior acristalado del palacio como su zona exterior. Columnas, zonas próximas a los ventanales, las cristaleras del techo… nada escapa a la conquista de estos elementos supuestamente triviales ahora transformados en esculturas del siglo XXI.

Con ellas, Bahgramian quiere provocar una reflexión social: “El compromiso político del arte me viene a través de la escultura. Me atraía investigar esta sociedad que no lucha, ni siquiera en unas circunstancias políticas como las actuales, no tenía sentido para mi, así que decidí hacer estas obras”, sentencia.

Para la creadora ha sido fundamental que su instalación se adaptara a la particular arquitectura de este edificio construido por Ricardo Velázquez Bosco en 1887. “Es un edificio muy demandante, muy complicado, que me ha permitido estar dentro y fuera; en la fachada he podido insertar piezas en su estructura. Se ha portado muy bien conmigo”.

Además tenía claro que las esculturas no debían ‘ensuciarlo’: “la escultura no debería ocupar el centro de este espacio que pertenece al público, sino que debía abrazar de alguna manera a la estructura, para subrayar esta dependencia”.

La obra de Nairy Baghramian ha sido objeto de exposiciones individuales en el Walker Art Center de Minneapolis (2016), en el S.M.A.K de Gante (2016), en el Museo Tamayo de México D.F. (2015), en el Museo Serralves de Porto (2014) o en el Art Institute de Chicago (2014), entre otras instituciones. Ha participado igualmente en la 54a Bienal de Venecia (2011) y en la Documenta 14, en Kassel y en Atenas (2017).



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook