Joe Biden se ratifica: Putin es un ‘criminal de guerra’


El presidente estadounidense, Joe Biden, afirmó que quiere un “juicio por crímenes de guerra” tras el hallazgo de muchos cadáveres con ropa de civiles en la ciudad ucraniana de Bucha, cerca de Kiev.

Además es partidario de tomar “más sanciones” contra Rusia, dijo a los periodistas que le esperaban a su regreso a Washington después de pasar el fin de semana en su casa de Delaware (noreste).

Biden volvió a decir que considera a su homólogo ruso, Vladimir Putin, un “criminal de guerra” y añadió que le parece “brutal”.

“Tiene que rendir cuentas”, dijo.

Bucha, localidad situada al noroeste de Kiev fue ocupada por el ejército ruso el 27 de febrero y fue imposible acceder a ella durante más de un mes. Allí la AFP vio el sábado los cuerpos de al menos 22 personas vestidas de civil en las calles. Una de ellas estaba cerca de una bicicleta y otra tenía bolsas con provisiones a su lado. Un cadáver tenía las manos atadas por detrás de la espalda.

Moscú negó haber matado a civiles en Bucha. El Kremlin y el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, lo tachan de “falsificaciones” y puestas en escena para la prensa.

Mientras, analistas advierten que si bien las fuerzas rusas se están retirando de los alrededores de Kiev y del norte de Ucrania, Moscú necesita una victoria y aspira a obtener varios logros militares y políticos en los próximos meses.

Aunque los objetivos iniciales de Putin iban más allá de la situación actual en el frente, Rusia puede salir reforzada militarmente de ese primer asalto, inclusive en caso de cese del fuego rápido.

Cinco posibles objetivos para Moscú

El 9 de mayo se celebra en Rusia el aniversario de la capitulación en 1945 de Alemania nazi frente a las tropas aliadas, especialmente soviéticas. El Kremlin tendrá que presentar a su opinión pública un balance positivo.

“Putin está obsesionado por las fechas simbólicas y la historia. Por lo tanto tiene desesperadamente necesidad de una victoria antes del 9 de mayo”, considera el analista Alexander Grinberg.

“Rusia no puede permitirse perder”, considera Serguei Karaganov, presidente honorario del Consejo para la política exterior y de defensa rusa, cercana a Putin. “Lo que está en juego para la élite rusa es muy alto, para ellos se trata de una guerra existencial”, dijo.

Los rusos “quieren lograr la toma completa de Mariúpol”, afirma Grinberg, al mismo tiempo que otros expertos. Esta ciudad del sureste del país, situada en el mar de Azov, está gravemente afectada por los incesantes bombardeos de Rusia desde hace semanas y no tardará en caer.

“Es una posición que fija un número importante de fuerzas de asalto”, analiza Pierre Razoux.

Controlar Mariúpol garantizará una continuidad territorial de Crimea hasta las dos repúblicas separatistas prorrusas del Donbass, Donetsk y Lugansk. Eso facilitará a los rusos “avanzar para tomar lo que resta de Donbass y fijar un espacio continuo en el sur de Ucrania y el litoral del mar de Azov”, precisó Razoux.

Rusia quiere precisamente garantizar la seguridad de las conquistas registradas en las últimas semanas y el control incuestionable de las ciudades y regiones de Lugansk y Donetsk.

Su objetivo es “establecer a largo plazo regímenes de ocupación” en el Donbas, asegura el investigador Ivan Klyszcz.

La hipótesis de un cese del fuego está sobre la mesa. Y fijaría momentáneamente el frente.

“La guerra está lejos de terminar y podría virar a la ventaja de los rusos en caso de operación exitosa en el Este de Ucrania”, considera el Instituto estadounidense del estudio de la guerra (ISW).

Si un cese del fuego ocurre “sobre el principio de ‘conserva lo que tienes’, Rusia podría conservar varias partes de Ucrania”, confirmó Ivan Klyszcz. “Eso crearía fronteras de facto en el lugar donde se sitúa la línea de frente”.

“El ejército ruso perdió más tropas en las dos primeras semanas de la guerra en Ucrania que los estadounidenses en 20 años en Afganistán”, subraya el grupo de reflexión Soufan Center de Nueva York.

Frente a la resistencia de Ucrania, el Estado mayor ruso tuvo que revisar sus objetivos, pero no necesariamente a largo plazo. Razoux menciona inclusive la posibilidad de “partir Ucrania en dos”, teniendo en cuenta el río Dniepr. “Pero esto no ocurrirá en esta secuencia”, considera.

Rusia debe reconstituir sus fuerzas, llamar a nuevos reclutas, reemplazar el material destruido. Un cese de los combates le posibilitaría reconstituir sus fuerzas “para volver al asalto y jugar el segundo round de aquí a seis meses o un año”.

Pero la pausa beneficiaría también a Ucrania.

“Más allá de la batalla actual por el Donbas, si esto se convierte finalmente en una guerra de desgaste, Ucrania estaría en una posición más favorable”, comenta el experto en Rusia Michael Kofman.

Rusia ha constatado el frente unido de los Occidentales, pero éste parece fisurable.

Cuando Biden sembró preocupación al mencionar la necesidad de que Putin dejara el poder, el presidente francés Emmanuel Macron tomó distancia.

Además, los dirigentes británico, estadounidense, francés, alemán e italiano recientemente consideraron útil advertir sobre cualquier “relajamiento en lo que respecta a la determinación occidental” frente a la invasión rusa.

Rusia puede tratar de lograr que los occidentales tengan divergencias por ejemplo sobre el uso del gas ruso.

“El objetivo del juego es también dividir las opiniones públicas: los europeos entre ellos, una parte de los europeos frente a los ucranianos, los europeos y los estadounidenses”, subraya Razoux.



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