Japón trae a España ‘The End’, una ópera manga sin cuerdas vocales


Ilustración de la ópera japonesa ‘The End’
YKBX / CRYPTON FUTURE MEDIA

Una ópera sin orquesta, sin escenario y sin cuerdas vocales. Es The End, que estrena en España Naves Matadero de Madrid del 22 al 24 de marzo y está compuesta por música electrónica producida por ordenador e imágenes proyectadas en seis pantallas.

Una estrella virtual con estética manga y voz artificial, que ha llegado a ser telonera de Lady Gaga y cuenta con millones de seguidores en Internet, Hatsune Miku, es la protagonista de este experimento generado gracias al software Vocaloid, que versa sobre los problemas de realidad e ilusión del ser humano acerca de la vida y la muerte.

Con el sello de Keiichiro Shibuya, músico japonés fundador de la discográfico ATAK, dedicada a obras electroacústicas de vanguardia; el director de arte y diseñador gráfico, YKBX; y Evala, músico y artista del sonido electrónico, esta ópera digital no tiene precedentes y fue creada en tan sólo un año.

“Otros compositores japoneses dedicados a la música tardan diez años en componer una ópera, lo mío fue una agenda mortal, trabajamos a contrarreloj, ha reconocido este jueves su creador, Shibuya.

Cantada en japonés y con subtítulos en inglés y español, se trata en realidad de un espectáculo visual y musical al que Shibuya bautizó como ópera para realzar el contraste entre “lo clásico y lo contemporáneo”, aunque subraya que conserva la “estructura operística”.

Shibuya tuvo la idea hace diez años, cuando murió su mujer, y la abordó con la intención de crear una ópera que le representara a sí mismo “antes de cumplir los 40”, integrando la música y los elementos digitales en los que ha basado su carrera.

Vestida por Marc Jacobs

Hatsune Miku, que en japonés significa primer sonido del futuro, es la creación digital protagonista, vestida para The End por el exdirector artístico de Louis Vuitton Marc Jacobs, aunque conserva su físico propio del cómic nipón y su voz de estrella del pop electrónico más que de soprano.

Ella, una “mala copia” de sí misma y una mascota son los protagonistas que aparecen en las pantallas, que crean una especie de cubículo en cuyo interior hay una caja traslúcida que recuerda un ataúd y desde donde Shibuya interpreta parte de la música.

“Es una metáfora de mí mismo porque en el intermedio hay una extrapolación de la mascota conmigo mismo. La mascota es un componente fundamental porque hace referencia a la importancia de la comunicación. Si es difícil que dos seres humanos vivos se comuniquen entre sí ¿cómo sería hablar con una persona fallecida? Como hablar con un animal, nos dirigimos a él aunque no tengamos respuesta”, ha explicado el creador.

“Más complejo que una orquesta”

En cuanto a la música, ha destacado que está compuesta “sin partitura, sin instrumentos, íntegramente por ordenador” y que, gracias a la aportación visual de YKBX, permite “expresar a través ella algo más profundo y potente; aunque no haya orquesta, es algo más complejo que una orquesta“.

El artista de sonido Evala se ha encargado de “trasladar la música compuesta por Shibuya al escenario, creando un sonido envolvente” capaz de adaptarse al espacio que la acoja, por lo que la presenta como “una especie de ser vivo que cambia su rostro en cada escenario”.

“Esta composición espacial del sonido será una nueva experiencia musical para los oyentes y un avance de cómo serán las creaciones musicales de aquí en adelante”, ha aventurado.

Con influencias del Parsifal de Wagner y de algunas piezas del compositor contemporáneo minimalista Philipe Glass, según Keiichiro Shibuya, no es el trabajo de “monos tecnológicos”, como cree que se percibe en Europa las creaciones japonesas, porque “la obra tiene un concepto y una trama que sí, se transmiten con la más alta tecnología, pero lo más importante es lo que se quiere transmitir al espectador“.

Para este músico, recurrir a la creación virtual en el siglo XXI es como “cuando Mozart usaba un nuevo clarinete”.

Tras pasar por el Théâtre du Châtelet de París, el Theatre of the National Opera & Ballet de Amsterdam, el K6 de Hamburgo o el Bunkaramura Opera Hall de Tokio, The End llega a Madrid, y el 27 de marzo a L’Auditori de Barcelona, con el apoyo de la Fundación Japón como uno de los actos de celebración del 150 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Japón y España.



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