HRW vuelve a condenar el uso de bombas de racimo en áreas pobladas por parte de Rusia y también de Ucrania

La ONG Human Rights Watch (HRW) volvió a condenar este miércoles, en su último informe, que las Fuerzas Armadas de Rusia hayan usado al menos seis tipos de bombas de racimo en distintos ataques en áreas pobladas de las ciudades ucranianas de Chernígov, Járkov, Mikolaiv y Vuhledar.

“El uso repetido de bombas de racimo por parte de las fuerzas rusas en barrios poblados de Ucrania causa daños y sufrimiento a civiles de forma inmediata y a largo plazo, y debe detenerse”, pidió la directora de Defensa de las Armas de HRW, Mary Wareham, agregando que también Kiev “debe dejar de usar estas armas brutales”.


En un informe de 20 páginas, la organización detalla un ataque contra la ciudad de Mikolaiv, donde las fuerzas rusas lanzaron bombas de racimo el 7, 11 y 13 de marzo, ocasionando la muerte de civiles y destruyendo casas, negocios y vehículos.

En concreto, el 13 de marzo, al menos nueve personas murieron por un bombardeo mientras esperaban en la fila de un cajero automático, según informaron los medios locales. 

Además, el ataque con bombas de racimo también se ha producido del lado ucraniano, según ha denunciado HRW, con un ataque el pasado 6 de marzo en Járkov, cuando la ciudad estaba “bajo control ruso”.

“Efectos indiscriminados”

Según el Servicio Estatal de Emergencia de Ucrania , hasta el 9 de mayo se han limpiado y destruido un total de 98.864 elementos de artefactos explosivos sin detonar, incluidas submuniciones y minas terrestres. Durante los trabajos, al menos tres personas han muerto y 73 personas han resultado heridas.

“La mayor parte del mundo rechazó las bombas de racimo hace años debido a sus efectos indiscriminados generalizados y peligros duraderos”, señaló Wareham, refiriéndose a la Convención sobre Bombas de Racimo (2008), que prohíbe este tipo de proyectiles y al que están adheridos al menos 110 Estados.


Una mujer camina entre edificios destruidos por los bombardeos en la ciudad ucraniana de Mariúpol, el 19 de abril de 2022.

“Condenar el uso de bombas de racimo en Ucrania fortalecerá el estigma global contra estas armas y ayudará a garantizar que los civiles estén protegidos de ellas en el futuro”, agregó, ya que muchos de estos proyectiles dejan fragmentos que no explotan en el impacto inicial y pueden ocasionar más víctimas.

Las bombas de racimo que se utilizan actualmente en Ucrania se lanzan desde tierra en forma de cohetes y misiles, con la excepción de la serie ‘RBK’, que se lanza desde un avión. Ni Moscú ni Kiev forman parte de la Convención sobre Bombas de Racimo.

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