Hoy por hoy


Los estados financieros de la Caja de Seguro Social (CSS) evidencian irregularidades que desnudan el desgreño administrativo responsable de vacíos de información que requieren de una urgente depuración, a fin de tener claro el panorama financiero de sus programas, en especial, el concerniente a las jubilaciones. Es imperdonable que una institución de la que dependen centenares de miles de personas haya sido presa de tanta incompetencia. Es importante que el diálogo sobre el futuro de la CSS contemple la posibilidad de que todo lo relacionado con el manejo financiero de sus programas esté a cargo de personal altamente competente y técnico, sin olvidar una expresa prohibición para que los políticos se mantengan al margen de su nombramiento o, de lo contrario, seguiremos viendo estas irregularidades. El colapso de la CSS es un asunto serio, con graves consecuencias para el Estado y las personas que ahorraron para tener tranquilidad en su vejez. Y es imperativo desarticular esas escandalosas jubilaciones especiales que drenan recursos inmerecidos e injustificados para funcionarios, como los comisionados de policía, que se jubilan con el total de su último salario. Solo así se salvará una institución que está agonizando.



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