Hoy por hoy


Durante meses, el Tribunal Electoral (TE) lleva a cabo sesiones deliberativas con la finalidad de reformar el Código Electoral, con la activa participación de actores de la sociedad civil y de los partidos políticos. Tras cada elección, las partes son convocadas para revisar y mejorar las normas que rigen los procesos de elección popular. Pero es obvio que los partidos políticos no prestan atención al proyecto de reformas, pues ellos, secretamente, elaboran sus propios cambios, hechos a la medida de sus intereses y obviando los que se discutieron y consensuaron en la Comisión de Reformas Electorales. Si bien los diputados tienen la última palabra, su desprecio por el trabajo realizado es un insulto para todos los que participaron desinteresadamente para mejorar el Código Electoral. Apoyamos la postura de los magistrados del TE que, ante el retroceso que plantean los diputados, prefieren que las reglas de los comicios de 2019 rijan en 2024. De esta forma, expresan su rechazo, no solo por el irrespeto del que fueron objeto de parte de los diputados durante la discusión de las reformas, sino por el preocupante contenido de sus propuestas y lo precipitado de su aprobación. La decepción que causa esta Asamblea no puede ser mayor, al igual que la preocupación que genera la absoluta ausencia de sentido común de sus miembros.



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