Hoy por hoy


Hoy, Laurentino Cortizo cumple tres años en el solio presidencial. Muy probablemente han sido los tres más difíciles de las últimas décadas debido a la pandemia. Y ha sido esta emergencia sanitaria la que ha develado las mayores falencias de nuestros políticos, porque en lugar de planificar cómo hacer frente a las secuelas del virus, lo que vemos es una manifiesta incapacidad para gobernar. Nunca antes hemos estado tan a la deriva, sin dirección, sin ruta ni brújula, con un Gabinete que no resuelve, ya que los problemas no solo no disminuyen, sino que aumentan. A pesar de tanta incompetencia, el país marcha por inercia, porque hay otros cargando el peso de políticos que solo saben ser sanguijuelas, rémoras que acechan cada oportunidad de hacerse de dinero ajeno. Cortizo debe saber que sus electores están cansados, que exigen cambios en los ministerios con la esperanza de solucionar problemas en obras públicas, educación, seguridad e, incluso, salud. Vivimos momentos apremiantes que requieren soluciones urgentes. No necesitamos más diagnósticos o mesas de diálogo; lo que se requiere ahora son soluciones y, francamente, su Gabinete no es de ayuda; de hecho, es un lastre pesado y pernicioso. ¿Acaso en el PRD no hay nadie preparado para ocupar esos cargos?



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