Hoy por hoy


El alcalde de la ciudad capital debe ser el funcionario más torpe del PRD. Ha decidido, unilateralmente, suspender una obra –que es de la pasada administración y probablemente esa sea la razón para hacerlo– que ya lleva ejecutada un 75%, privando a comunidades enteras de contar con un espacio de 20 hectáreas para su entretenimiento y esparcimiento: el Parque Municipal del Norte. O sea, que este alcalde no hace ni deja hacer. En cambio, pretende meterle $40 millones a un mercado de mariscos que nadie le ha pedido y que, para empeorar, no es necesario, pues ya existe uno. Entonces, ¿qué es lo que busca el alcalde? Porque es evidente que no está pensando en sus conciudadanos. Su estrechez mental no le da para pensar en que su decisión generará la pérdida de dinero invertido; que se habrá desperdiciado una oportunidad para generar espacios verdes para los ciudadanos, para los niños, para deportistas, para estudiosos de la naturaleza. No hay duda de que es obtuso, obcecado y carente de todo sentido común. Ojalá prospere la iniciativa para lograr removerlo del puesto por inservible. Panamá ha tenido varios alcaldes incompetentes, pero este ya es finalista a ocupar el primer lugar.



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