Hoy por hoy


Algunos aspectos del proceso de normalización de las actividades económicas del país parecen improvisados, pues hay inconsistencias que impiden su reapertura plena. No se le puede pedir a toda la población estrictas medidas de higiene cuando sabemos que hay poblaciones enteras que carecen del servicio de agua potable las 24 horas del día. De la misma manera, la actividad turística no podrá volver a la normalidad si existen factores que lo impiden. Lo que es más, algunos componentes de esta industria dependen de otros, como los vuelos internacionales, por ejemplo, cuya normalización pasa por la demanda del servicio. Sin demanda, el sector hotelero –entre otros– tendrá problemas, adicionales a los que ya enfrenta debido a varias restricciones existentes, como el confinamiento de los domingos o el impedimento para concurrir a las playas, sobre todo en el interior, donde hay hoteles dedicados, cuya reapertura no será posible con esas prohibiciones, ya que, aunque lo hagan, no habrá demanda porque los turistas no pueden salir en domingo o ir a la playa. El Gobierno debe ser consistente, la nueva normalidad depende de ello. Sin planificar, será caótico el retorno.



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