Hoy por hoy


Las denuncias que han hecho pacientes que, con algún tipo de trastorno psiquiátrico, han ingresado a las instalaciones al Instituto Nacional de Salud Mental (Insam) para buscar ayuda son muy preocupantes, pues reflejan la poca atención que reciben del Estado. Pero, lo alarmante es que sus quejas y denuncias por maltrato, por las humillaciones que sufren, incluso por los actos libidinosos que han narrado, son ignoradas. Nadie parece interesarse y por ello los abusos van en aumento y no hay consecuencias. Es absurdo que personal del Insam continúe atendiendo pacientes, pese a haber sido señalado de conductas inapropiadas con personas que son altamente vulnerables. El terror de las víctimas amenazadas solo hace empeorar su condición mental, arrebatándoles la oportunidad de recibir un tratamiento para sus trastornos. Todos coinciden en que en ese centro –bajo el control del Ministerio de Salud– vivieron un infierno. Y, aunque lo denunciaron, la mayoría de los que estuvieron nunca fueron tomados en serio, demeritando lo que decían. Las autoridades deben iniciar cuanto antes una investigación que dé con los responsables de estos abusos. Tienen una deuda con las víctimas.



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