Hoy por hoy


La revocatoria de mandato de los diputados pertenecientes a partidos políticos no es un derecho de los electores, sino de los partidos a los que pertenecen. Pero, en el caso de un diputado elegido mediante libre postulación, entonces el derecho le pertenece al electorado –que es como debería ser– ya que son los electores los que eligen, y no los partidos políticos. En el primer caso, los partidos políticos se apoderan de estos cargos y son ellos los que deciden o no si revocan el mandato de uno de sus militantes, sin dejarle esa posibilidad a los electores, convierténdonos en meros instrumentos para sus propósitos. Como se puede observar, existen dos métodos distintos de revocatoria de mandato para el mismo cargo. Y, como siempre, los más favorecidos en esta situación son los colectivos políticos, que, aunque hubiese motivo, es muy raro encontrar que se haya aplicado una medida como esta. El problema nace en la Constitución, que establece estas diferencias que crean una evidente discriminación a favor de los miembros de un partido político. Urgen reformas a nuestra Carta Magna, promesa que han roto los últimos tres gobiernos, incluido el presente.



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