Hoy por hoy


Ayer, después de horas y horas de especulaciones sobre la renuncia de la hasta ahora directora de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf), se conoció el vergonzoso desenlace. El 25 de febrero pasado, la directora presentó renuncia al cargo, pero su carta no fue recibida. En su lugar, una semana después, el Gobierno le presentó otra nota, redactada por quién sabe quién en la Presidencia de la República, y que pretendía que la funcionaria firmara sin chistar. De manera que había dos cartas de renuncia: una redactada por la afectada y otra espuria. Pero el autor de la brillante idea no contó con que la directora podía denunciar el atropello, como lo hizo ayer. Y la razón para irse del cargo radica en el vergonzoso hecho de que esta institución está huérfana de apoyo, equipo e infraestructura, necesarios para hacer frente a los graves problemas que aquejan a los albergues. Es una realidad que en la Presidencia querían ocultar. Ahora nos damos cuenta (por si acaso quedaba el beneficio de la duda…) de que el Gobierno, con esta acción tan torpe, actúa como cómplice del escándalo. Han manejado tan mal todo lo relacionado a este caso, que les ha estallado en la cara y no se han dado cuenta.



Source link

A %d blogueros les gusta esto: