Hoy por Hoy


Una investigación de este medio ha sacado de las profundidades del olvido el drama que experimentan cientos de personas que viven en las calles, aunque de vez en cuando encuentran almas caritativas que les dan albergue y comida. Se trata de personas que sufren el descuido de sus familias, la indiferencia de los gobiernos locales y el abandono del Estado. Son panameños desterrados de la sociedad, a pesar de que anhelan ser una vez más parte de ella, pero necesitan de la ayuda que puede brindarle el Estado o las alcaldías. Sus historias exponen nuestros peores defectos como sociedad: descomposición familiar, indolencia y falta de empatía y solidaridad. Sus conmovedoras historias reflejan esos errores que la colectividad prefiere enterrar, indigna de la mirada gubernamental, y que dice mucho de todo lo que nos hace falta. Tratar como humanos a estos desvalidos, que perdieron su dignidad en el vicio y en las necesidades insatisfechas, puede ser un proyecto de vida para la Alcaldía de Panamá o un proyecto de país para el Gobierno. Ignorar la realidad de estos panameños es dejarlos a su suerte; una suerte que, precisamente, está en nuestras manos cambiar, si hacemos más y prometemos menos.



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