Hoy por hoy


Con la designación del nuevo Procurador General de la Nación no se termina la responsabilidad del poder Ejecutivo en materia de justicia. La Procuraduría General de la Nación requiere de una mayor asignación de fondos para el cumplimiento de sus misiones. Igualmente, el Ministerio de Seguridad Pública y la Policía Nacional tienen que facilitar los recursos humanos y la coordinación efectiva con el Ministerio Público para derrotar al enemigo común de todos los panameños: la delincuencia. A su vez, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Unidad de Análisis Financiero deben alinearse con el compromiso de un Panamá libre de impunidad y sin corrupción. A los nuevos funcionarios les queda la obligación de honrar la institucionalidad del Ministerio Público, respetando a los funcionarios que han puesto el pecho por el país. Está claro que romper con la continuidad de las investigaciones de alto perfil sería entregar el país a los corruptos y a sus adláteres. El futuro de Panamá está en manos de los servidores públicos responsables de perseguir el delito y de hacer justicia. Ese esfuerzo apenas empieza.



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