Hoy por Hoy 2006/07/06


Nuestro sistema educativo es algo así como un enfermo al que cualquier virus oportunista puede llevarlo a la tumba. Un currículo desfasado, una infraestructura precaria, índices de deserción preocupantes, alumnos que sufren de analfabetismo funcional, una calidad más que cuestionable… Lo que lo puede rematar es un conflicto salarial en el que la sordera lleve al cierre de aulas.

No necesitamos esto. Por eso hay que instar al Ministerio y a los educadores a hacer un esfuerzo de entendimiento, a dialogar antes que amenazar, a ceder antes que atrincherarse en posturas innegociables. Miles de estudiantes y de padres de familia esperan una actitud constructiva de todos los implicados para llegar a una solución y concentrase en los problemas de fondo de nuestra educación.

La misma contundencia que se muestra para reclamar salarios sería deseable para exigir los cambios que requiere el sistema. ¿Han escuchado hablar de una huelga de docentes para pedir mayor calidad en las aulas?



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