Hoy por Hoy


La Presidencia de la República ha gestionado ante la Asamblea Nacional –y con éxito– el traslado de partidas presupuestarias para pagar un gasto que, en la mayoría de los casos, es suntuario, considerando la situación económica del país y, obviamente, la del Gobierno. Han sido millones de dólares trasladados para pagar la publicidad que se hace a sí misma la actual administración. Las campañas radiales son notables, mientras que vallas exteriores cumplen la misma función, sin que el uso de estos fondos responda a criterios de transparencia y rendición de cuentas, sino, por el contrario, a la discrecionalidad de los funcionarios. Pero el problema que hay de fondo en el uso del dinero público es la definición de prioridades. Por ejemplo, la presunta divulgación de la gestión gubernamental está por encima de asuntos concernientes a la salud de la población o de los programas sociales para niños y jóvenes o de la vigilancia que se necesita en todo el país para el control de precios que el propio Gobierno aprobó. Pesa más la propaganda que el producto, pues los jerarcas del Gobierno, en lo único que piensan, es en mantenerse en el poder y, para lograrlo, es necesario cacarear a todo volumen el huevo.



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