Hoy por hoy


Poco a poco, el país empieza a normalizar sus actividades, abruptamente interrumpidas por una pandemia que parece bajo control, aunque aún no termina. Se trata, pues, de buenas noticias, que se reflejan en los ingresos corrientes del Gobierno, que superan, incluso, lo presupuestado para el primer trimestre de este año, así como los ejercicios de años inmediatamente anteriores. Esto da alivio a una economía que sigue sufriendo las consecuencias de la pandemia, y representa una esperanza para miles de panameños que perdieron sus empleos, que pasaron a la informalidad o que vieron sus ingresos reducidos. No obstante, es preocupante la forma en que el Gobierno gasta los fondos que tanto cuesta conseguir. En los años de pandemia, ha sido notorio que el Gobierno no haya hecho el menor esfuerzo por ejecutar un plan de contención de gastos; vimos cómo cada año aumentó el presupuesto nacional, balanceado con la contratación de deudas que suman miles de millones de dólares; que la planilla del Estado aumentó, respondiendo a criterios mayormente clientelistas. Esperamos que esta inyección de dinero fresco sea usada con sensatez y no pensando en que se trata de fondos de campaña para la contienda de 2024, a favor del partido gobernante.



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