Hoy por hoy


Si bien es cierto que un museo deportivo que exalte las memorias y éxitos de nuestros connacionales es una buena idea, bajo las actuales circunstancias no es más que un derroche. Lo cierto es que estamos sufriendo una crisis económica que está siendo solventada con deuda y en términos que muy pocos conocen. El director de Pandeportes debería saber que existen muchas más prioridades, incluso, en su propio ramo: coliseos que necesitan ser restaurados; deportistas que deben elegir entre trabajar o entrenar; que hay muchos que deben viajar con sus propios recursos y medios, pues el gobierno se desentiende de ellos, o que hacen falta entrenadores y estructuras especializadas. Pero, aparentemente, nada es tan prioritario como el hierro y el concreto, incluso por encima del bienestar de nuestros atletas. Por si fuera poco, hay que agregar otras situaciones que requieren la atención urgente de las autoridades, por lo que destinar $14.6 millones a este propósito está totalmente alejado de nuestra realidad actual. Tristemente, la experiencia nos ha demostrado, una y otra vez, que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, ojalá que esta sea la excepción.



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