Hoy por hoy


El pasado viernes se reanudó el diálogo en Penonomé y el turno es ahora de la Caja de Seguro Social (CSS). Comenzó con una suerte de dogmas: no privatizar la institución ni aumentar las cuotas ni la edad de jubilación. Las alternativas sobre la mesa, si bien ayudan –en la medida que haya voluntad para hacerlas cumplir–, están distanciadas de una solución definitiva. Y si las propuestas pasan por más subsidios, nada se habrá arreglado. La falta de credibilidad de esta administración y la cultura del “qué hay pa’ mí” han creado un serio problema para el Gobierno, porque carece de fuerza para negociar y, en consecuencia, virtualmente recibe órdenes en la mesa. ¿Con qué moral puede pedir sacrificios a los asegurados cuando los políticos –de antes y de ahora– no han hecho uno solo? Es por ello que la contraparte del Gobierno empezó el diálogo con dogmas, pues los sacrificios siempre los ponen otros –es decir, todos nosotros– pero nunca los políticos. Y los que creen que con subsidios se arreglan los problemas de la CSS, no deben olvidar que estos salen de nuestros bolsillos. Es decir, el subsidio puede que solucione las jubilaciones, pero quizá a costa de menos médicos, enfermeras, técnicos e insumos. O sea, solo se trasladarán los problemas.



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