Hoy por hoy


Como el Código Electoral permite que cualquier ciudadano –incluidos los militantes de partidos políticos– aspiren a una candidatura por la libre postulación, vía que utilizan los candidatos independientes para participar en las elecciones generales, la figura ha sido desbaratada y desvirtuada por completo. Los ejemplos más patéticos son los que acaban de dar el expresidente Ricardo Martinelli, dueño de un partido político, y la diputada Zulay Rodríguez, dirigente del PRD. Ambos buscan confundir y sorprender a los desentendidos, llamándose independientes, aunque sus compromisos son obvios en sus propios colectivos. Se trata de caraduras que quieren aumentar sus posibilidades de elección por una libre postulación carente de todo viso de independencia. Es necesario cambiar el Código Electoral a fin de poner un alto a este tipo de ardides baratos, de juegavivo y descaro. Dado lo que está ocurriendo ahora y lo que ha sucedido en el pasado, los políticos tradicionales atraviesan su época de mayor descrédito y es por ello que recurren a estas jugadas del peor gusto, pues han sido desenmascarados y ahora necesitan un nuevo ropaje político que les permita enfrentar su crisis. Pero a nadie engañan. Serán solo lobos vestidos de oveja.



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