Guerreras, Budas, gemas de la India, esclavos y plata… Así fue la ‘globalización vikinga’


El hallazgo de una cornalina, una gema originaria de la India, en un yacimiento de Repton, en Derbyshire, en la Inglaterra rural, sirve de arranque para el viaje en búsqueda del rastro de los vikingos de la bioarqueóloga Cat Jarman. El resultado de esa periplo, apoyado en evidencias científicas novedosas y que salta de Inglaterra a Escandinavia, de allí a Ucrania, Constantinopla, Bagdad y la India, se titula Los reyes del río (traducción de Ana Herrera, Ático de los Libros). Acaba de llegar a las librerías españolas.

Los vikingos que presenta Jarman crearon una vasta red de intercambio por la que circulaban ideas, personas y productos en ambos sentidos, desde Groenlandia hasta la India. También violencia, saqueo y esclavos, claro. Para cualquier lector contemporáneo, resulta algo parecido a lo que hoy conocemos como globalización.

“No fue deliberado, no tenían un plan para hacer eso”, explica Jarman a 20minutos en una reciente visita a Madrid, pero “crearon una especie de globalización temprana de forma orgánica. Usaron redes ya existentes como el imperio bizantino o la Ruta de la Seda y las ampliaron todo lo que pudieron. Favorecieron el intercambio de ideas y productos entre Asia y Europa, desde Inglaterra hasta la India y de ahí viene su importancia”, asegura.


Entonces, ¿la idea popular de los vikingos como grandes guerreros y saqueadores es incorrecta? “No está del todo equivocada, porque la violencia era parte integral de su sociedad, pero no era lo único ni lo más importante”, explica Jarman. “Su imagen como hombres sanguinarios nos la han dejado textos escritos por sus enemigos, que los querían hacerlos pasar por más bárbaros y sanguinarios”, afirma. Y concluye que “no eran más violentos que otros pueblos de su época, la Edad Media fue un tiempo muy duro en el que vivir y los vikingos no eran peores que otros”.

Para esta especialista, el “éxito de la expansión vikinga” fueron “las redes comerciales que establecieron y que merecerían más atención”. Aunque eso sí, explica que en el comercio de la época la violencia era parte del negocio: “A veces, iban por la vía de la paz, pero si no funcionaba se recurría a la amenaza y la violencia”. Además, “eran grandes tratantes de esclavos y ese comercio estaba basado íntegramente en la violencia; era parte indispensable de su vida diaria”.

El conocido como cubo de Buda encontrado en el enterramiento de Oseberg.
El conocido como cubo de Buda encontrado en el enterramiento de Oseberg.
CEDIDA POR ÁTICO DE LOS LIBROS

Esa ligazón entre violencia y comercio también se ve en sus famosas razzias. A pesar de que el mito habla de que aparecían por sorpresa y donde no se les esperaba, tras los ataques había más previsión de lo que parece. Jarman describe como la actividad mercantil y los puestos comerciales que establecían en costas y ríos -que también funcionaban como modernas estaciones de servicio para sus barcos- les sirvió para crear una red de inteligencia fundamental para planificar sus asaltos. Violencia y comercio, juntos de la mano.

La visión de Jarman es que los vikingos fueron grandes exploradores y comerciantes, capaces de interactuar con distintos pueblos y culturas, usar moneda ajena  y establecer un sistema basado en la plata bastante influyente.

Todo esa actividad provocó que dinares del califato abbasí de Bagdad y la gema antes citada acabaran en Inglaterra o una figura de Buda en Escandinavia -aunque hay debate sobre su origen-. Y, quizá más sorprendentes, que haya más utensilios de origen escandinavo en oriente, que en en el resto de Europa occidental. No sólo fueron objetos, las pruebas de ADN han demostrado que personas originarias del Mar Negro fueron enterradas en Escandinavia, y no es el único caso. Su actividad como comerciantes y exploradores provocó mestizaje y migración. Y también enfermedades, como bien hemos descubierto en los últimos años de covid: actualmente se estudia si pudieron extender la viruela por los territorios por los que se expandieron.

Tumba del guerrero de Repton, enterrado con objetos como un colgante Thor y una espada.
Tumba del guerrero de Repton, enterrado con objetos como un colgante Thor y una espada.
CEDIDA POR ÁTICO DE LOS LIBROS

¿Eran entonces aquellos viajeros y comerciantes abiertos de mente para su época? “Más que esa expresión como nosotros la entendemos, tenían una alta capacidad de adaptación”, asegura esta arqueóloga. “O igual sí lo eran, pero no lo podemos saber porque no tenemos fuentes contemporáneas que nos digan cómo pensaban. Pero si nos fijamos en lo que hacían, trataban y se aliaban con pueblos y personas muy diferentes y eso significa algo”.

Pongamos por ejemplo la religión: los vikingos eran paganos con un complejo universo mitológico y más tarde se convirtieron al cristianismo. Jarman asegura que entre ellos “existía bastante tolerancia porque, como paganos” no le daban “tanta importancia” al asunto. “Ellos tenían una miríada de dioses, así que les resultaba fácil aceptar los cristianos o los musulmanes tenían los suyos”. “Para llegar a tantos sitios y gentes, fueron conscientes de que tenían que ser flexibles y adaptarse”, asegura.

El enigma de las vikingas guerreras

Esa ‘flexibilidad’, ¿también afectó a la vida de sus mujeres? ¿Hubo guerreras que lideraban en la batalla? “Quizá hemos ido demasiado lejos en esa imagen”, responde Jarman, “que traspone el feminismo de hoy a un siglo donde no se puede aplicar”. Pero sí reconoce esta especialista que las féminas escandinavas de la época tenían algunas ventajas sobre sus contemporáneas de otros lugares: “Tenían divorcio y, además, al ejercerlo podían llevarse los bienes que habían aportado a la relación, pero, aún así, seguía siendo una sociedad patriarcal”.

La arqueóloga Cat Jarman
La arqueóloga Cat Jarman
ÁTICO DE LOS LIBROS

Entonces, ¿no hubo guerreras vikingas? “Los nuevos análisis nos han demostrado que fueron parte muy activa de sus sociedades y, en ocasiones, también actuaron como guerreras“, explica la arqueóloga. “Pero no como muestran las series, no parece que existieran ejércitos femeninos”, asegura.

Jarman asegura que esa imagen de las mujeres escandinavas combatientes proviene de fuentes cristianas posteriores que mostraban vikingas armadas como algo negativo, porque hacían “cosas impropias de mujeres”. Tampoco se puede tomar algunas tumbas de mujeres con armas como una prueba definitiva, porque su significado puede ser diferente. En cualquier caso, hay una fuente más objetiva que nos habla de eso. Se trata de un historiador griego del siglo XI, Juan Escilitzes.

El cronista bizantino relataba una batalla entre las tropas de su imperio contra los rus -los vikingos instalados en tierras de lo que hoy es Ucrania-. Escilizes relata, sin hacer juicios de valor, que tras el combate los soldados victoriosos registraron los cadáveres de los vencidos: encontraron cuerpos de mujeres con armadura que claramente habían combatido junto a los hombres.



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