Grandes clientes eléctricos, en incertidumbre por tarifa


El mercado de grandes clientes eléctricos, o empresas e industrias locales que le compran electricidad directamente a las generadoras, podría desaparecer al no tener margen de maniobra con el alza de precio de la potencia que pronostican, advirtió la Asociación de Grande Clientes Eléctricos de Panamá (Agrandel).

En el país hay muchas actividades que utilizan la figura de gran cliente para abastecerse de energía, ya que les representa un ahorro de entre 10% y 20%, en comparación con la tarifa de los clientes regulares.

Sin embargo, actualmente hay incertidumbre, señala Jorge Azcárraga, presidente de Agrandel, porque la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (Asep) no ha dado a conocer las tarifas que debían regir desde el 1 de julio pasado, y que tendrían un alza, según las empresas.

Entre los grandes clientes eléctricos hay empresas de la industria avícola, láctea, cementera, hoteles, centros comerciales, establecimientos de entretenimiento y servicios de salud, entre otros. El riesgo es que cualquier alza en los costos de energía encarece la producción o algunos servicios, y los precios podrían ser trasladados al consumidor final.

Pero más allá de esto, Azcárraga dice que una energía costosa le resta competitividad al país y puede alejar las inversiones. Además, otros empresarios señalan que cuando se incrementan los costos de operaciones de cualquier empresa, la administración trata de balancear los gastos contratando menos personal, situación que es negativa para el desempleo existente en el país.

Con la regulación vigente, los grandes clientes pagan una tarifa fija de potencia de $13.93 por mes.

Hay 286 empresas que son grandes clientes eléctricos y existen 631 puntos de conexión en todo el país. En total, los grandes clientes representan el 18% de la demanda de energía del país.

“Hoy no sabemos qué pasará. El nuevo régimen tarifario debió haberse publicado pero no sabemos por donde va y se están extendiendo las tarifas del periodo pasado”, dijo Azcárraga.

Como alternativa, el gremio propone al regulador liberar la demanda de los grandes clientes para que puedan comprar la potencia libremente a cualquier participante del mercado, no necesariamente a través de las empresas distribuidoras.

Con la regulación vigente, las distribuidoras consideran como parte de su contratación la potencia requerida por los grandes clientes.

Agrandel señala en su propuesta que liberar la compra de potencia representa una alternativa sostenible para la coexistencia del mercado de contratos y no se prevé que esta propuesta tenga efectos negativos en el nivel de contratación de las distribuidoras. Asegura que esta permitirá la salida flexiblemente de la demanda de los grandes clientes de las distribuidoras.



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