Estos son los alimentos que debes evitar si tomas paracetamol


A la hora de consumir cualquier medicamento, por muy común que sea, siempre es conveniente obrar con el máximo cuidado para evitar cualquier efecto indeseado. Así, es muy importante tener en cuenta las posibles interacciones del fármaco con otras medicinas y con distintos alimentos.

Cuidado con  los hidratos de carbono y las frutas

El paracetamol es un analgésico y un antipirético (es decir, es capaz de aliviar ciertos dolores leves o moderados y bajar la fiebre) de uso muy común y de venta libre en España. Es, en definitiva, uno de esos medicamentos que están en el botiquín de la mayoría de los hogares.

En principio, y siempre atendiendo a las pautas y a las dosis marcadas por la ficha técnica, se trata de una sustancia completamente segura para nuestro organismo. No obstante, hay que tener en cuenta algunas consideraciones.

Más allá de las variadas interacciones que puede tener con distintos fármacos, el efecto del paracetamol puede verse alterado también si se consume con determinados alimentos.

En primer lugar, hay que destacar que si lo consumimos junto con otros alimentos, su velocidad de absorción se verá notablemente reducida. Esto no es necesariamente un problema, pero no es lo más recomendable si se requiere un alivio rápido; el efecto es más prominente si hemos consumido muchos alimentos ricos en hidratos de carbono o pectinas, como son en el primer caso el pan, la pasta o las patatas y en el segundo las frutas como las manzanas, naranjas, mandarinas, limones, grosellas, moras, plátanos o melocotones y las verduras como la zanahoria, el tomate, la patata o los guisantes.

El efecto del alcohol en el paracetamol

En segundo, lo que debemos evitar a toda costa es el consumo de paracetamol junto a bebidas alcohólicas (o antes de consumirlas, o después de consumirlas). Por lo general, no es muy recomendable mezclar alcohol y medicamentos, pero tomarse un paracetamol para paliar los efectos de la resaca puede resultar especialmente nocivo. 

Y es que tanto el paracetamol como el alcohol se metabolizan en el hígado mediante una enzima conocida como CYP2E1, y ambos producen metabolitos hepatotóxicos (que producen daños en el hígado). Normalmente, existe una sustancia protectora, el glutatión, que neutraliza la mayor parte de estos metabolitos; pero, cuando el paracetamol y el alcohol se consumen juntos, la cantidad de sustancias hepatotóxicas puede sobrepasar el efecto protector del glutatión, incrementando el daño en el hígado.



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