¿Es normal que se me caiga más el pelo en primavera?


Como sucede con tantos otros animales (y, en general, seres vivos), el cuerpo de los seres humanos se ve afectado de varias maneras por la sucesión de las estaciones del año. Así, podemos notar ciertos cambios cíclicos que se repiten en la misma época todos los años.

El efluvio telómero estacional, un proceso normal

Así, por ejemplo, no es raro que con la llegada de la primavera muchas personas noten, al ducharse, en la cama o al peinarse, que pierden más pelo del común. Esto puede resultar preocupante por todos los estigmas que rodean a la alopecia (y especialmente a la femenina), pero es importante saber distinguir el motivo y el patrón de caída del pelo para conocer realmente la magnitud del problema.

Si notamos esta caída, es probable que estemos experimentando lo que se conoce como efluvio telógeno estacional, un fenómeno que afecta a muchas personas durante los periodos primaveral y otoñal.

Para entender cómo se produce, tenemos que entender que el cabello atraviesa varias fases y, en el caso del cabello sano, termina por caer para dar lugar a un nuevo pelo. De manera habitual, aproximadamente un 10% de nuestros pelos se encuentra en fase de caída en un momento determinado.

Pues bien, durante los efluvios telógenos (sean estacionales o por otras causas, como estrés o enfermedades autoinmunes) el porcentaje de cabello que entra en fase de caída se incrementa. Esto no sólo aumenta el número de pelos que podemos ver en la toalla, el coletero o la almohada, sino que incluso puede provocar que se aprecie una disminución en la densidad del cabello.

¿Cómo distinguir cuándo hay un problema?

El efluvio telógeno estacional no debe preocuparnos, siempre que tengamos clara que esta es la causa: una vez que termine el proceso, el cabello debería retornar a la normalidad y poco a poco debería restaurarse su densidad previa.

Por eso, es importante saber distinguirlo de otras patologías que provocan la caída del cabello, como otras formas de efluvio telógeno o la alopecia androgénica.

En todo caso, el efluvio telógeno estacional debería cesar al cabo de, como máximo, tres meses. Si persiste más allá, podríamos estar ante otras formas de efluvio telógeno o, en el caso de las mujeres, ante un caso de alopecia androgénica (en los hombres la alopecia androgénica presenta un patrón de caída muy característico, formando las conocidas ‘entradas’ por el retroceso de la línea de implantación).

Así, ante una caída más persistente o si experimentamos otros síntomas (aumento considerable en la secreción de sebo, picor, aumento de la caspa) lo ideal es consultar a un dermatólogo que pueda estudiar nuestro caso, encontrar la causa de fondo y recetar un tratamiento cuando proceda.



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