El tiburón en la balanza


La sostenibilidad de la pesca es un tema complejo. En el caso de los tiburones –y sobre todo en los trópicos–, donde estos forman un porcentaje importante en las capturas, tanto en la pesca artesanal como industrial, los problemas son especialmente difíciles.

Aplicar una veda general puede parecer la mejor herramienta de conservación. Sin embargo, termina creando conflictos y promoviendo un mercado negro.

Las vedas, por su parte, no son necesariamente negativas. Todo depende de la evidencia científica que las sustente y la forma en que sean implementadas.

El rol de los tiburones en el ecosistema es tan primordial que los pone en una posición importante en la balanza en cuanto a la sostenibilidad ecológica. Aplicar restricciones a su pesquería busca salvar el mayor porcentaje de individuos de la mortalidad ocasionada por la pesca, pero levantar datos para proponer estas estrategias demanda tiempo, dinero y recurso humano, que no es rentable a veces para el gobierno, que se ve además presionado por los comerciantes.

Y, ¿dónde quedan los pescadores en el platillo de la sostenibilidad ecológica de esta balanza? Ellos dependen económicamente del mar. Son satanizados por la captura de tiburones, pero muy pocos comprenden cómo “trabajan” las artes de pesca y que evitar que sean capturados no es sencillo.

El tiburón cae incidentalmente en grandes cantidades en las redes agalleras (y esto no sucede todo el tiempo) en la flota artesanal. Hay pescadores que tratan de evitar estas capturas, pero aún es necesario comprender en detalle la interacción de los tiburones con las distintas pesquerías. Otro gran conflicto ocurre en relación con las flotas artesanales e industriales (cerco de sardina y arrastre) que utilizan los mismos espacios físicos de pesca y también capturan tiburones.

Panamá necesita que las ciencias pesqueras generen los datos necesarios para definir vedas espacio-temporales y establecer porcentajes de captura incidental por arte de pesca. Esta evidencia científica es indispensable para dejar atrás medidas sin fundamento, que perjudiquen sin necesidad a la economía del pescador.

El camino para alcanzar ese equilibrio entre la sostenibilidad económica y ecológica para salvar a los tiburones es largo, pero posible. En el mar, como en la tierra y el aire, nuestra ciencia tiene por delante tareas de la mayor importancia.

La autora es bióloga marina, docente en UMIP, directora de Shark Defenders y miembro de Ciencia en Panamá



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