El simple ejercicio de respiración para reducir el estrés que también favorece la salud del corazón


Los sistemas respiratorio y circulatorio están íntimamente ligados, así que no es de extrañar que los procesos de cada uno de ellos tengan repercusiones en el otro. En base a esta idea, un grupo de científicos ha encontrado que ciertos ejercicios respiratorios como los que se practican de manera habitual en el yoga podrían tener un efecto protector en el corazón y frente a la hipertensión.

Un régimen de ejercicios diario

Así lo concluye un artículo publicado en la revista científica Journal of Applied Physiology, que da cuenta de la investigación por equipos de la Universidad de Colorado Boulder y de la Universidad de Arizona. Específicamente, muestran que un régimen diario de entrenamiento de la respiración diafragmática ayuda a mejorar la salud del corazón y a bajar la presión sanguínea. 


Para ello, emplearon un dispositivo manual llamado PoweBreathe, que fuerza a los músculos respiratorios y a los pulmones a trabajar más duro para recoger la misma cantidad de aire, en un proceso que en principio debe servir para fortalecerlos.

El estudio se llevó a cabo sobre un grupo de voluntarios de entre 18 y 82 años, que debían probar una técnica de entrenamiento consistente en realizar 30 respiraciones diarias con la máquina durante seis semanas.

Mejoras en un mes y medio

En el plazo de dos semanas, los participantes ya habían experimentado mejoras. Para el final del periodo, estas eran todavía más significativas: específicamente, la presión sistólica bajó de media 9 milímetros de mercurio (mmHG) y la diastólica 4mmHG. Una lectura normal de tensión sanguínea es menor a 120/80 mmHG.


La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una afección pulmonar inflamatoria crónica que provoca la obstrucción del flujo de aire de los pulmones.

Estas cifras son importantes porque bajar la presión sistólica en 10 mmHG o la diastólica en 5 mmHG reduce el riesgo de sufrir un ictus en un 35%, y el riesgo de cardiopatía isquémica en alrededor de un 25% a la edad de 65 años.

De hecho, el tipo de reducción en la tensión sanguínea observada en el estudio es similar a la que puede lograrse con 30 minutos diarios de ejercicio aeróbico. El ejercicio propuesto, por el contrario, lleva entre 5 y 10 minutos al día, lo que da cuenta de su eficiencia. La cifra también es similar a la que logran muchos fármacos para la hipertensión.

No debe sustituir el deporte

A pesar de ello, los autores señalan que el entrenamiento respiratorio no debería sustituir el ejercicio físico, ni es algo que la gente deba comenzar a hacer sin consultar antes a su médico.


Puede resultar muy tentador echar una siesta justo después de comer, pero lo cierto es que es mucho mejor esperar un buen rato para que la digestión siga su rumbo sin contratiempos.

Esto no quiere decir que no sea adecuado en la mayoría de los casos. La muestra estudiada incluía desde personas con tensión sanguínea normal a personas con algo de hipertensión, personas con apnea del sueño obstructiva y personas que usaban medicaciones para la tensión sanguínea, y los beneficios eran observables en todas ellas.

Referencias

Daniel H. Craighead, Dallin Tavoian, Kaitlin A. Freeberg, Josie L. Mazzone, Jennifer R. Vranish, Claire M. DeLucia, Douglas R. Seals, and E. Fiona Bailey. A multi-trial, retrospective analysis of the antihypertensive effects of high-resistance, low-volume inspiratory muscle strength training. Journal of Applied Physiology, 2022.



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