El poder de un ciudadano


Un empresario panameño amigo, prestigioso y serio en sus expresiones, regresó a Panamá después de dejar a un nieto en una universidad en Estados Unidos. A su llegada a Panamá –siempre una experiencia agradable al pisar el terruño– se encontró con un desastre que ya muchos (nacionales y extranjeros) habían descrito antes sin lograr reacción alguna de las autoridades (Presidencia, Minsa, Ministerio de Turismo ni el propio Aeropuerto Tocumen).

Pero este testimonio, viniendo de un hombre serio, Lorenzo Romagoza, hijo, muestra un relato desde el corazón de un panameño de pura cepa y se hizo viral en las redes. Este es el testimonio (levemete editado).

Llegando a Panamá, ¡todo se fue pal’ carajo! El desastre que viví en el aeropuerto es algo difícil de poner en palabras. Comienzo por decirles, con mucha tristeza en el corazón, que me sentí avergonzado de ser panameño. El desorden, la desorganización, la desidia, sumado a la prepotencia de unos funcionarios ante los gritos de panameños y turistas, fue algo que jamás pensé ver yo en mi país. Irrespeto total al pasajero panameño o extranjero. Líneas interminables para verificar tanto el formulario QR o Kr o lo que sea, para luego verificar el resultado de antígeno o PCR, increíble. Te mandan a un lugar, que luego te manda a otro, ¡para luego volver a enviarte a el original! Una cosa de locos, pero imposible de explicar. ¡Los panameños gritando que no pueden entrar a su país y los extranjeros despotricando que jamás pisan nuestro país nuevamente! Los supuestos doctores que chequean tienen algunos acentos extranjeros y tatuajes de Maras. Así como lo lees, increíble. Habiendo sido de los primeros de salir del avión, me tomó 1 hora y 45 minutos toda esta odisea. No dejo de pensar en todos esos dueños de locales pagando renta y esperando que esto mejore. Nos vamos a morir de hambre todos, pues esto no mejorará con estos ineptos… ¡mientras haya dinero para robar! Tengo un dolor en el corazón hoy y no es físico. Me ha costado escribir ésto, pues detesto que se hable mal de nuestro país, pero ésto fue más fuerte que yo. Por un momento mi mujer pensó que me iba a dar otro ataque al corazón de la rabia que tenía y más que todo por los turistas, ¡coño!”

Para aquellos que piensan que una golondrina no hace verano, este testimonio viral produjo de inmediato una llamada y visita del presidente de Tocumen, S.A., Federico Alfaro, y del gerente Raffoul Arab ,quienes comunicaron al señor Romagoza las correcciones y simplificaciones que se habían implementado , incluyendo la eliminación del puesto del Ministerio de Salud , además de otras importantes acciones.

Mi abrazo de felicitación, primero al ciudadano Romagoza, por ejercer su poder ciudadano con valentía, y a los funcionarios, por responder como servidores públicos responsables.

Ahora sólo les toca darle seguimiento a las nuevas regulaciones para que se comprueben efectivas.

Es lamentable la crasa ineptitud e irrespeto, y la actitud destructiva hacia el turismo, una de las más importantes industrias del país, que ofrece la mayor cantidad de empleos a gente vulnerable en todos los rincones de la República, sobre todo en momentos en que el gobierno habla de un “plan de reactivación económica”.

Por fin vemos una reacción inmediata a un señalamiento ciudadano. ¡Ojalá sea la primera de muchas!

El autor es fundador del diario La Prensa



MÁS INFORMACIÓN