El petróleo nos está matando


El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) es uno de los organismos científicos más importantes del mundo. Creado en 1988, por la Organización de Naciones Unidas, para analizar el conocimiento científico sobre el tema del cambio climático y proponer soluciones viables, el IPCC concluyó el lunes de esta semana su trabajo analítico sobre la situación del planeta.

Este año 2022, parte del Polo Sur estuvo 40 grados más caliente de lo normal. El promedio de calentamiento de todo el planeta es de 1,1 grados centígrados sobre la temperatura antes de la Era Industrial.

La meta de una temperatura “segura” para la humanidad es de apenas 1,5 grados centígrados de calentamiento en este siglo, es decir, ya tenemos el 73% del calentamiento tolerable para los sistemas humanos.

Se estima que para el año 2025 debemos alcanzar el pico de consumo de hidrocarburos para que en el año 2050, a través de reducciones drásticas y la transición energética a fuentes más limpias, podamos estabilizar el clima planetario.

Los dos principales sectores de la economía que más contaminan son la generación de energía y el transporte, en tercer lugar está un eufemismo denominado “cambio de uso de suelo”, que significa deforestación y degradación de suelos. Se puede repetir ad nauseam las cifras de los estudios científicos, pero la idea clave es esta: los humanos producimos más gases de efecto invernadero y consumimos más recursos que los que el planeta aguanta.

El informe del IPCC llama la atención al hecho de que ya existen la gran mayoría de las soluciones necesarias para hacer los cambios sociales y económicos con muy poco dolor.

Las tecnologías que están ampliamente disponibles como molinos de viento, paneles solares, generadores de biogás, vehículos eléctricos, bicicletas, construcción verde, urbanización inteligente, economía circular y hasta dietas más sanas, son parte del menú de opciones con las que podemos evitar los efectos más graves de la crisis climática.

En Ucrania se desarrolla una de las últimas guerras por hidrocarburos. Rusia supo que podía invadir Ucrania porque Europa depende de su gas natural para generar electricidad. Además, Rusia es el segundo productor mundial de petróleo.

Las alternativas de gas natural de otros países son muy poco competitivas para Europa, ya que por ejemplo, un millón de BTU de gas natural por gasoducto vale cinco dólares, mientras que la misma cantidad de BTU de gas licuado transportado por barco, vale 30 dólares,

Europa Occidental ha tenido más de una generación para sustituir su extrema dependencia de los hidrocarburos por energía renovable. Uno de los más hermosos proyectos que de tiempo en tiempo se menciona es el de colocar paneles solares en partes del desierto del Sahara para venderle la energía a la Unión Europea.

De esta forma países como Marruecos, Túnez y Argelia tendrían nuevos ingresos que los ayudarían a desarrollarse y Europa tendría energía limpia.

¿Y qué pasaría en las noches cuando no hay sol? Hay dos respuestas. En el día se pueden cargar baterías con energía solar para ser usadas en la noche y la energía solar puede ser utilizada para producir grandes cantidades de hidrógeno verde, un combustible barato y sumamente limpio que serviría para todas las necesidades imaginables. Igual pasa con China, Estados Unidos, India y por supuesto Panamá.

El costo de hacer la transición energética en los patrones de consumo es mucho menor cada día, pero el costo de postergarlas es cada vez más alto. Las inofensivas lluvias de los meses de marzo y abril sobre el territorio panameño son un claro recordatorio de que nos estamos demorando demasiado para actuar.

Cada gramo de co2 que ahorremos, cada árbol que evitemos que sea cortado y cada botella de plástico que no desechamos, son pasos necesarios para salvar la vida de todas las especies de este planeta, incluyendo la nuestra.

La próxima vez que compre un electrodoméstico haga el esfuerzo de adquirir uno que sea inverter. Cuando vaya a alquilar o comprar un automóvil fíjese en su rendimiento por combustible. Cuando compre alimentos prefiera los productos nacionales, así disminuirá la huella de carbono de lo que come.

Si puede, pinte su techo de un color claro para que su vivienda sea menos caliente y siembre todo lo que pueda para que se purifique el aire que respiramos.

Cuando vaya a votar en las elecciones, vote por personas inteligentes e íntegras, ya que tanta corrupción e ignorancia han facilitado la destrucción del planeta.



MÁS INFORMACIÓN