El New York Times dejará de publicar viñetas en su edición internacional tras ser acusados de antisemitismo

La sede del New York Times.
Haxorjoe / WIKIMEDIA COMMONS

Esta semana, el prestigioso diario norteamericano The New York Times anunciaba su decisión de dejar de publicar viñetas políticas en su edición internacional a partir del 1 de julio, como respuesta a las acusaciones de antisemitismo que recibió en abril por una caricatura.

Así, esta edición seguirá el camino de la nacional, en la que tampoco se publica esta clase de dibujos.

La polémica surgió debido a una caricatura de los presidentes estadounidense (Donald Trump) e israelí (Benjamín Netanyahu) publicada en abril de 2019, en la que el segundo aparece caracterizado como un perro guía al servicio del primero, representado con gafas oscuras y kipá. La imagen, obra del portugués António Moreira Antunes, levantó una agitada controversia, y sumió al diario en acusaciones de antisemitismo.

En su día, el periódico se disculpó calificando explícitamente su propia caricatura como antisemita, y comprometiéndose a que no ocurriese nunca más “nada semejante”.

De acuerdo a James Bennett, responsable de la sección editorial, la decisión se consideró durante un año, con el objetivo de que “la edición en el extranjero esté en línea con la domestica”. También, ha aprovechado para asegurar que el diario seguirá invirtiendo en periodismo visual y para agradecer su trabajo a los caricaturistas Patrick Chappatte y Heng Kim Song, que han sido despedidos a consecuencia de esta medida.

Precisamente, Chappatte lamentaba en su blog esta decisión, que a su juicio supone “muchos años de trabajo revertidos por una sóla viñeta -ni siquiera mía-“.

“¿Quién mostrará que el emperador Erdogan está desnudo cuando los dibujantes turcos no puedan hacerlo?” se pregunta, y recuerda que “uno de ellos, nuestro amigo Musa Kart, se encuentra ahora mismo en la cárcel”. “Dibujantes venezolanos, nicaragüenses o rusos se han visto forzados al exilio. En los años pasados, algunos de los mejores ilustradores de Estados Unidos, como Nick Anderson o Rob Rogers, perdieron su trabajo por que a sus jefes les parecía demasiado crítico con Trump”, reflexiona, y concluye que “quizás deberíamos empezar a preocuparnos (…) Las viñetas políticas son cuestionadas cuando la libertad lo es”.

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