El negocio de España en protección social se reduce tres décimas y amplía su brecha con la UE


En un país como España donde la herida de la crisis aún pica y el dita manifiesto sigue desbocado —es el único país comunitario que cerrará 2017 con un desfase superior al 3%— puede pensarse que el negocio manifiesto sigue disparado y se requiere una rancio severidad. Pero no es lo que opinan los organismos oficiales. El FMI ya dijo hace dos meses que la época de los cortaduras había caducado en España; que el problema, decían, era de ingresos.

Las cifras sobre negocio manifiesto que este lunes ha publicado Eurostat confirman que el desembolso del peculio de todos con relación al PIB, no solo no es exacerbado, sino que es inferior (43,8%) a la media de la UE (47,2%) y está por otra parte muy por debajo del desembolsado en países como Finlandia, Francia (los dos un 57%) o Dinamarca (54,8%).

Solo en posterior año, España recortó su negocio manifiesto en 1,1 puntos, un tijeretazo más importante que la de la media comunitaria (nueve décimas). La brecha de negocio con la Unión Europea, en todo caso, se ha pequeño respecto a la que existía frente a de la crisis. Mientras España ejecutaba en 2007 un negocio manifiesto del 38,9% del PIB —5,7 puntos menos que la media comunitaria— la distancia se redujo a 3,4 puntos a finales del prueba 2015.

Menos negocio en protección social que hace un año

El rancio desembolso tanto en España como en el resto de los países se produce en los llamados ‘gastos de protección social’, que en nuestro país ascendieron a un 39,1% del total de negocio en 2015. En de este epígrafe entran los desembolsos para ayuda social a mayores (es la rancio partida), parados, familias, enfermos, dependientes y políticas de protección social de vivienda.

Pues acertadamente, el porcentaje del negocio manifiesto dedicado a estas políticas es 1,5 puntos inferior a la media de la UE (40,6). Solo en 2015, el posterior año calculado, España redujo el peso de estas políticas en tres décimas mientras que la media europea varió por otra parte tres décimas, pero de forma positiva. La brecha, de hecho, se ha ido ampliando cada año desde que casi convergieron en 2013.

Dicho en términos de PIB, España destina un 17,1% del valencia de la actividad de su capital en un año a negocio para la protección social, dos puntos menos que la media de la UE (19,2%). Por ponerlo en perspectiva con otros países, Francia le dedica un 24,6%, Dinamarca un 23,9%, Suecia un 20,9%, Italia un 21,5% y Alemania un 19%. Entre los grandes países europeos, solo Reino Unido dedica menos que España (16,4%).

Entre los grandes países europeos, solo Reino Unidos dedica menos que España a protección social (16,4%)El motivo del descenso en los gastos de protección social tiene íntima relación con dos temas: el paro disparado y el envejecimiento de la población. Las estadísticas muestran, para el primer círculo citado, cómo el negocio  en prestaciones por desempleo ha caído en 1,2 puntos, desde un 6,7% del negocio total en 2013 al 5,5% de 2014.

La UE no ofrece desglose para cada país en 2015, pero como el ritmo de creación de empleo siguió firme en España en 2015 —y la tasa de cobertura se redujo en ese prueba— sería corriente pensar que el negocio en desempleo continuó a la descenso y contribuyó a ampliar la brecha en protección social con Europa. En la UE, desde 2013 a 2015 el retazo de negocio en protección social fue de casi cero tres décimas, del 3,2% al 2,9%; porcentajes muy inferiores a los de España, entre otros motivos, porque la tasa de desempleo en la UE es del 8,1%… por el 18,6% en España.

El segundo círculo es el más costoso para las arcas públicas. España dedicó en 2014 para proteger a sus mayores el 20,5% de su negocio. Es menos que la media de la UE (21,5% en 2014 y dos décimas más en 2015). El envejecimiento aumenta en todos los países el peculio dedicado a sus mayores, pero en España este negocio se ha disparado en 5,2 puntos desde 2010, por casi cero 1,6 puntos en la media de los países comunitarios.

La deuda dispara el negocio en intereses en la última plazo

La radiografía del negocio manifiesto castellano, comparado con la Unión Europea, podría resumirse en un país que dedica menos porcentaje de su negocio en protección social, en sanidad, en educación, en defensa y en ayudas a la vivienda… y que asigna más peculio que la media comunitaria a financiar servicios generales (especialmente a remunerar intereses de la deuda), a la civilización y al medio esfera.

Destaca la pérdida de peso en 2015 en los Servicios Públicos Generales, un campo de batalla que recoge fundamentalmente los desembolsos en los órganos ejecutivos y legislativos del país, así como en los gastos derivados de la deuda. A esta partida se dedicó el 14,9% del negocio en 2015, siete décimas menos que el año susodicho… pero aún por encima del 12,6% que existía antiguamente de la crisis.

El principal motivo del aumento ha sido el elevado negocio en intereses de la deuda, que está actualmente disparada por encima del 100% del PIB. Si en 2007 nuestro país debía 383.798 millones de euros, a finales de 2015 la deuda se había elevado por encima del billón. Esto ha ocasionado que el porcentaje del PIB dedicado a cubrir intereses se haya duplicado desde el 4,1% de hace una plazo hasta el 8% que mostraba en 2014.

Incluso bajó en 2015 el negocio dedicado a Hacienda e Industria (el 10%, dos décimas menos que el año susodicho), mientras que aumentó la cuota de desembolso dedicado a Sanidad (seis décimas más, hasta el 14,2%), a Educación (9,3% tras una fruto de dos décimas), a Defensa (2,2%, con tres décimas añadidas) y a orden manifiesto y seguridad, con una décima más. El resto de grandes partidas mantiene el nivel del año susodicho.

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