El motivo por el que deberías comer cacahuetes con piel en lugar de quitársela


Desde hace tiempo se sabe que los cacahuetes son un alimento muy saludable, rico en un buen número de nutrientes que nuestro necesita y en otras sustancias que tienen un impacto muy positivo en nuestra salud.

Sin embargo, muchas veces no aprovechamos todo su potencial. En España, una de las presentaciones más habituales de este fruto seco es completamente pelado (y normalmente, también, con grandes cantidades de sal); de esta manera, echamos a perder las propiedades que tiene la piel rojiza que los cubre.

Antioxidantes y resveratrol

Por ejemplo, la piel del cacahuete, que constituye más o menos un 3% del total de la semilla, es rica en compuestos fenólicos, conocidos por su efecto antioxidante, lo que ayuda a evitar el estrés oxidativo en el cuerpo humano. Estas sustancias, que se encuentran en mayor proporción incluso que en el té verde, alcanzan su mayor concentración en las pieles de cacahuete cuando están asadas, por lo que en este sentido esta sería la presentación óptima para consumirlos.

Y los componentes beneficiosos de las pieles de los cacahuetes no se limitan a los compuestos fenólicos, sino que además de estos contienen resveratrol, un compuesto que se encuentra también en los frutos rojos, las uvas y en el vino.

El resveratrol es una sustancia que producen de forma natural muchas plantas, pero especialmente algunas que contienen pigmentos rojizos, y que tiene numerosos efectos positivos en la salud. Por ejemplo, se cree que puede ayudar a prevenir el daño en los vasos sanguíneos, reducir el colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (el que llamamos ‘colesterol malo’) y prevenir los coágulos sanguíneos. Con todo, en este sentido hay que señalar que los estudios que han trabajado con la sustancia son desiguales, y mientras que algunos han aportado evidencias en este sentido no se considera un hecho completamente confirmado.

Sea como sea, el caso de los cacahuetes es un ejemplo claro de una práctica común en muchos alimentos, que es la de eliminar algunos componentes que por otra parte concentran mucho valor nutricional (de modo similar a lo que ocurre, por ejemplo, con los cereales no integrales). A veces, por tanto, es conveniente reflexionar sobre qué versión del alimento deseamos consumir, teniendo siempre en cuenta nuestra salud.



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