el escándalo ‘SpyCops’, pendiente de una comisión de la verdad

Una vez más la realidad supera la ficción. Esta historia es una de espías, ellos, que cumpliendo con su trabajo se hicieron pasar por quienes no eran y en el proceso perdieron la perspectiva, la necesaria distancia, y comenzaron a “interactuar” con las espiadas, ellas. Así hubo sexo, amor, parejas y hasta hijos. Hasta que un día esos hombres desaparecieron sin más.

Pero también puede contarse como lo que es: una historia en la que la policía sobrepasa todos los límites para infiltrarse en grupos civiles de protesta. El escándalo SpyCops, así lo llamó la prensa, destapó este largo embrollo de agentes encubiertos que entablaron relación sentimental con aquellas militantes para “mejor cumplir su misión”.

Hubo sexo, amor, parejas y hasta hijos. Hasta que un día esos hombres desaparecieron sin más.

La historia sucedió en Reino Unido. Agentes de la policía se infiltraban sistemáticamente en movimientos sociales de todo tipo. De ahí salieron varias historias de lo que parecía amor de verdad. Tras vivir y sufrir estas historias de protestas, vigilancias y amores fingidos, algunas de ellas exigen responsabilidades al Estado, al que acusan de haberlas violado.

Helen Steel, con el policía encubierto que la engañó y llegó a ser su pareja.
Cedida por Helen Steel

Evitar el éxito de las protestas sociales

Tras el éxito de las movilizaciones contra la Guerra del Vietnam, los cuerpos policiales británicos buscaron la manera de evitar la formación de nuevos movimientos similares, cuenta Tom Fowler, un veterano militante del sur de Gales que mantiene el podcast SpyCops Info. Así, al menos desde 1968, la policía se fue infiltrando de manera regular en todo tipo de grupos políticos, ecologistas y sociales.

Se calcula que en unos 40 años han llegado a espiar con esos métodos a más de mil organizaciones. El asunto ha seguido coleando y salpicando a los responsables de las fuerzas y cuerpos de seguridad de Gran Bretaña. Tanto que en 2015, la entonces ministra del Interior, Theresa May, tuvo que anunciar una investigación pública e independiente sobre la actuación de los policías encubiertos.

La primera ministra británica, Theresa May, llega al número 10 de Downing street en Londres, Reino Unido.
Theresa May, que luego llegaría a ser primera ministra británica.
EFE/ Facundo Arrizabalaga

Nace así la Undercover Policing Inquiry o investigación Pitchford, que preside el juez jubilado Sir John Mitting. Se examina especialmente la conducta de dos unidades de la policía que hoy ya están disueltas: la Escuadra Especial de Manifestaciones (SDS) de la Policía Metropolitana y la Unidad Nacional de Inteligencia para el Orden Público (NPOIU). En una extensión impensable en un Estado de derecho, los agentes llegaron a casarse y a tener hijos con muchas de las mujeres a las que espiaban.

¿Actividad subversiva en las escuelas?

Las personas espiadas, y no sólo las mujeres, se han unido en Police spies out of lives y acusan al SDS y al NPOIU de “haber actuado como la policía política secreta de Reino Unido”. Con la comisión Pitchford se quiere saber hasta qué punto, con qué falta de límites, los policías encubiertos se infiltraron y desbarataron grupos y movimientos sociales; engañaron a mujeres para mantener relaciones con ellas; robaron los nombres de niños muertos para crear identidades falsas; y ocultaron pruebas en casos judiciales.

El MI5 llegó a pedir a la policía que recopilara información sobre las actividades políticas de escolares de sólo 14 años

Estas activistas sociales, que un día se vieron solas y sin saber por qué sus parejas desaparecían, ignoraban la doble vida de esos hombres que actuaban (en este caso es literal) como verdaderos novios. Una veintena de ellas han denunciado públicamente que consideran que fueron “violadas por el Estado”.

Sede del MI5 británico en Londres.
Sede del MI5 británico en Londres.
WIKIPEDIA

Por las audiencias de la investigación Pitchford se ha sabido que los agentes de policía encubiertos trabajaron en estrecha colaboración con el MI5, la inteligencia británica. A tal punto llegaron las fantasías orwellianas de los responsables de los seguimientos que el MI5 pidió a la policía que recopilara información sobre las actividades políticas de los escolares de sólo 14 años.

Una solicitud en ese sentido fue distribuida a los jefes de policía de toda Gran Bretaña en 1975. El noble espionaje británico, ese que hemos visto diseccionado en las novelas de John Le Carre, hablaba entonces de “actividad subversiva en las escuelas”.

Se espera que el informe final sobre el escándalo ‘SpyCops’ se entregue en 2023

La vigilancia y el espionaje resultó tan masivo durante años que se acusa al Estado de haber violado las libertades civiles de los activistas que participaban en campañas que, en realidad, eran pacíficas y legales. Se espera que el informe final sobre el escándalo SpyCops se entregue en 2023.

Helen y John, un (falso) amor de cuento

Helen Steel es una de estas mujeres. Era una activista que protestaba en la calle contra las armas nucleares, contra el deterioro del medio ambiente o en apoyo a mineros en huelga. Hoy es una de las principales participantes en la investigación sobre el escándalo SpyCops.

Helen Steel, una de las mujeres engañadas por policías encubiertos, en una imagen de 2016.
Helen Steel, en una imagen de 2016.
WIKIPEDIA/Maina Kiai

Ella también fue engañada por uno de los agentes de policía encubiertos que, presuntamente enamorado, tuvo con ella una relación. Helen lo cuenta en Deep Deception (‘Engaño profundo’), el libro que ha coescrito con otras cuatro mujeres igualmente engañadas (Alison, Lisa, Naomi y Belinda) y que acaba de publicarse en Reino Unido.

Él se llamaba, o mejor, dijo que se llamaba John Dines. Tenía 28 años, cinco más que ella. Se conocieron en una reunión de Greenpeace en Londres a finales de la década de 1980. Cuenta Helen que John la siguió en sus viajes para sabotear cacerías de urogallos en Yorkshire y trabajó con ella contra los desmanes medioambientales de McDonald’s.

No hubo ningún momento genuino. Todo fue abuso y manipulación”

John jugó a despertar la compasión de la activista y se presentó como un hombre solo y vulnerable, que en poco tiempo se había quedado sin padres. Primero fue pena, luego cariño, costumbre… y finalmente, amor. ¡Tenían tantas cosas en común!, creyó ella. Pero en realidad era un policía y estaba casado.

“Todas empezamos a pensar que se preocupaban de verdad por nosotras, incluso después de descubrir que eran agentes encubiertos”, dice ahora Steel en una entrevista a The Guardian. Pero cuando desaparecieron, sin ellas entenderlo y a pocas vueltas que le dieron, “realmente se hizo evidente que no hubo ningún momento genuino. Todo fue abuso y manipulación”.

Portada del libro que cuenta cómo policías infiltrados llegaron a ser pareja de mujeres de movimientos de protesta del Reino Unido.
Portada del libro que cuenta cómo policías infiltrados llegaron a ser pareja de mujeres de movimientos de protesta del Reino Unido.
EBURY

Los policías eran capaces de interpretar perfectamente una relación de pareja gracias a la técnica del mirroring (mirror es espejo en inglés). “Les enseñaban a imitar y reflejar nuestros intereses y deseos, para así crear esa sensación de conexión y de intimidad”, cuenta Belinda en el libro, que repasa las cinco falsas historias de amor.

Imitaban y reflejaban nuestros intereses y deseos, para así crear esa sensación de conexión y de intimidad”

Cuando aquel falso John Dines desapareció definitivamente, Helen siguió buscando información sobre él, pero todo eran brumas. Con el tiempo supo que para espiarlas habían utilizado identidades de niños muertos. Reconoce que tanto engaño “destruyó los cimientos de todo en su vida”.

Para su suerte y a base de compartir la historia con otros militantes sociales, varias de las mujeres engañadas acabaron conociéndose. Ocho de ellas presentaron una demanda contra cinco hombres a los que acusaron de haber abusado de ellas durante 24 años. La batalla legal se inició en 2011.

De momento, en estos años, sólo han logrado una disculpa y un acuerdo extrajudicial. “Nuestras vidas fueron desbaratadas, ¿para qué? Para que la policía pudiera impedir el cambio, socavar la democracia y apuntalar los intereses de los ricos y poderosos de nuestra sociedad”, ha escrito Helen. Por eso lo esperan todo de la comisión Pitchford.

MÁS INFORMACIÓN