“DiscoverEU me dio perspectiva de lo que significa vivir en la Unión Europea”

Viajar, conocer a jóvenes con intereses comunes y visitar disfrutando de los países que conforman la Unión Europea. El programa DiscoverEU ha sido el punto de unión para cuatro jóvenes españoles, aunque cada uno ha recorrido su propia ruta de países europeos, consiguiendo el principal propósito que tiene la Comisión Europea con este proyecto: fomentar el conocimiento de la UE.

Gema Nueda fue una de las 30.000 personas que vivieron esta experiencia. La timidez que la acompañaba en aquel momento puede ser una traba en algunas ocasiones, pero con sus 18 años, se armó de valor y se lanzó a hacer algo que nunca había hecho antes: contactar con otra persona, Lucía Sánchez, a la que no había visto nunca, a través del grupo de Facebook del proyecto, y hacerla su compañera de viaje. Superados los primeros momentos de nerviosismo, Gema afirma que disfrutó “muchísimo” del viaje. “Me llevo una amiga para siempre”, sentencia. Ella y Lucía pudieron visitar países como Francia, Polonia, o Croacia, además de admirar pequeños pueblos, ya que, con el pase de Interrail “puedes coger cualquier tren”. También les dio tiempo a conocer los horrores que tuvo Europa, porque para conocer el continente, es necesario conocer “lo malo” para “que no vuelva a suceder”, dice.

Decía el autor George Santayana, en una de sus obras, que “aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo”. Esa citas tomó sentido cuando Gema pisó por primera vez el campo de concentración de Auschwitz. “Es un sentimiento difícil de explicar. Nadie te prepara para sentir esto”, dice. En medio de un ambiente lúgubre y triste, Gema se quedó “en blanco, sin palabras”. La joven recuerda cómo su mente sólo podía pensar en las atrocidades que se vivieron en aquel lugar del sur de Polonia, y cómo los objetos de los prisioneros o las cámaras de gas le hicieron “reflexionar sobre el oscuro y perturbador del ser humano”. Pero no todo iba a ser malo, Gema siempre recordará el viaje como un camino lleno de aventuras y buenos momentos, igual que los demás protagonistas de esta historia.

Más independiente fue Nuria Garrido, que viajó sola por los parajes de París, Edimburgo, Basilea, y Marsella, por ese orden. Con malestar y fiebre durante los primeros días, tuvo algunas dificultades para disfrutar al cien por cien de su viaje, aunque explica que se lo pasó “de miedo” ella sola, ya que “hacía lo que quería, cuando quería, y conocía a personas nuevas todos los días”. Entre retrasos de tren, esperas y agotamiento al final de la travesía, Garrido volvería a repetir “mil veces”. “Me gustó mucho el ambiente animado de las grandes ciudades europeas en las cuales se puede respirar cultura“, comenta. A esta aficionada del arte le vino a las mil maravillas la entrada gratuita a los museos, además de sentirse “encantada” de conocer a más gente, española y extranjera.

“Me conocí mejor a mí mismo”, esa es la primera reflexión que hace Diego Gómez cuando se le pregunta por su viaje por Europa. Fue acompañado por un grupo de personas, una forma diferente de viajar, pero con la misma riqueza personal y cultural conseguida. Pudieron visitar países como Alemania, República Checa, Hungría, Austria, Eslovenia o Suiza. “Siempre quise ver el estadio del Dortmund“, señala Gómez. Y lo vio, vaya que lo vio. Le encantaron las calles de Berlín y su ambiente “underground”, la “modernidad” de Dortmund y la joya de la corona: museos y obras resplandecientes, como una exposición sobre accionismo vienés, en Austria. Valerse por sí mismo también fue un reto para este joven, aunque reconoce que “es una experiencia majestuosa en todos los sentidos”.

Para Ismael Hernández, esta experiencia ha sido, sin duda, “una de las mejores” de su vida. No sólo pudo descubrir culturas de países distintos, si no que además pudo disfrutar de la gastronomía autóctona de las ciudades que visitó, como “el bratwurst de Berlín o el trdelník de Praga”. En total, estuvo admirando junto a dos amigos lo que ofrecían Alemania, la República Checa y los Países Bajos aunquue hubo algo que sobresalió por encima de lo demás, el Castillo de Praga. Este enorme complejo arquitectónico, creado en el siglo IX y entendido como emblema del pasado histórico de la ciudad, fue uno de los puntos clave de el viaje para este joven. 

“Votar es la única forma de que la UE esté en buenas manos”

El comisario Tibor Navracsics, responsable de Educación, Cultura, Juventud y Deporte, dijo en la presentación del proyecto que espera que formar parte de DiscoverEU “llene de inspiración alos jóvenes para convertirse en miembros activos de sus comunidades y en embajadores de Europa, como, por ejemplo,  participando en las elecciones al Parlamento Europeo”.

Respecto al voto del que habla Navracsics, estos cuatro jóvenes coinciden en la misma idea, quieren sentirse responsables, y que su opinión no sólo cuente en España, sino también en la UE. Se manifiestan “afortunados y orgullosos” de vivir en países de la Unión. “Votar es la a única forma de que Europa esté en buenas manos”, afirma Nueda.

Garrido recuerda la importancia del entendimiento entre culturas, algo que ella aprovechó en su viaje. “Viajar nos hace olvidarnos de las fronteras que nosotros mismo hemos construido”. Con respecto a votar, también lo tiene muy claro, “por supuesto que participaré”, dice, “votar es un derecho del que mucha gente no ha podido disfrutar y es una forma de hacer que nuestras opiniones cuenten“. 

“Quizás sí que el viaje me hizo ser más consciente de lo que es vivir en la UE“, afirma Gómez, aunque a él no le ha servido para afianzar su voto en las próximas elecciones, puesto que ya “tenía la voluntad de hacerlo” antes de iniciar esta aventura. “Lo que sí es verdad es que moverse por Europa te da otra visión más positiva de otra gente y su cultura”. 

Hernández no está de acuerdo con las declaraciones de Navracsics. Opina que son los partidos políticos los que deben “impulsar medidas para concienciar a los jóvenes sobre los problemas de Europa”. Aunque afirma que tiene firme intención de votar el próximo 26 de mayo, explica que quiénes no conocer Europa “acaban votando al mismo partido que votan en las generales, o a ninguno”, y que por ello es importante “conocer a los candidatos a eurodiputados y a sus programas”.

¿Y para mejorar?

Entre las mejoras que proponen los jóvenes que ya han disfrutado de la experiencia, está la falta de tiempo. “Propondría más días de viaje, porque los pases de Interrail que ofrecen DiscoverEU son solo de 7 días, y se me quedó un poco corto, especialmente porque yo no podía permitirme el billete de avión a otro país, y tuve que empezar y acabar en España, lo que ya me quitó 2 días de viaje”, dice Nueda.

También está el problema de la financiación del viaje, algo en lo que coinciden todos. “Yo reduciría el precio de las reservas ya que en ocasiones era bastante elevado”, recuerda Garrido.

La mala información, o carencia de ésta, fue el problema fundamental para Gómez, que admite que aunque la gestión era bastante buena, la organización e información para los itinerarios era bastante deficiente. “Teníamos dos modelos de Interrail a elegir, y uno estaba muy poco especificado, y llevaba al engaño. Así que mucha gente que escogió ese modelo tuvo problemas luego”, señala. La Comisión Europea ya ha aclarado sobre las novedades en cuanto a esto: informará a los participantes con antelación con consejos y recomendaciones de viaje.

En la edición en la que participó Hernández, había 15.000 plazas para más de 100.000 inscritos. Esta es la base de la queja del joven, que afirma que “mucha gente no fue seleccionada” y que se debería “impulsar el proyecto para que más jóvenes puedan disfrutar de la experiencia en cada edición”.

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