Deuda llega a $39,684 millones al mes de junio


El saldo de la deuda pública registró un aumento de $1,337.9 millones entre mayo y junio para ubicarse en $39,684.4 millones al cierre del primer semestre del año.

El aumento en el último mes se explica por las emisiones de un bono del Tesoro con vencimiento en 2031 por $1,250 millones y la reapertura del bono global con vencimiento en 2050 por $750 millones. Esos fondos se usaron parcialmente en una operación de manejo de pasivos para rebajar los saldos de títulos con vencimientos en los próximos años. Además, parte de esa operación sirvió para captar fondos que permitirán seguir amortizando. La concreción de esos pagos, cuando suceda, deberá tener un efecto a la baja en el saldo de la deuda, mientras que la captación de recursos tendrá un efecto al alza.

Evolución

Si se compara el saldo de la deuda al 30 de junio de 2021 con el mismo momento del año anterior, se observa un incremento de $6,639.8 millones y si se compara con el saldo existente el 30 de junio de 2019, el día antes del inicio de la actual administración gubernamental el aumento es de $13,072 millones. Se trata de aumentos muy importantes, que no se habían registrado previamente.

Son varios los factores que explican ese comportamiento. Desde la administración de Laurentino Cortizo señalaron anteriormente que en 2019 hubo que recurrir a la contratación de deuda porque los ingresos del Gobierno que recibieron estaban muy por debajo de lo que se había presupuestado y porque, además, había una serie de cuentas por pagar con proveedores del Estado que se arrastraban desde hacía años.

Además, la irrupción de la pandemia el año pasado y la gestión de la misma han tenido un fuerte impacto en las finanzas públicas.

Las estrictas medidas de confinamiento y de cierre de actividades económicas redujeron los ingresos públicos, y esto no fue acompañado de medidas de ajuste de gasto en la misma proporción.

El economista Carlos Araúz señaló a este diario que “ante la erosión de la recaudación fiscal causada por las decisiones duras de confinamientos y cuarentenas solo quedaba el camino de la deuda en sus diferentes manifestaciones para apoyar a los más vulnerables sin detener el funcionamiento del aparato gubernamental obeso que nos regula. Con dolor vimos cómo la deuda fue utilizada para cubrir gastos innecesarios, viáticos, dietas y gastos de representación que requerían una voluntad solidaria para ser controlados”.

En 2020 el déficit del sector público no financiero fue de $5,350 millones o un 10.1% del producto interno bruto (PIB). En el primer trimestre de este año, según el último dato disponible, ya se acumulaba un déficit de $992.1 millones. La Ley de Responsabilidad Social Fiscal marca un límite para este año entre 7% y 7.5%, y el déficit que se registre deberá ser financiado con deuda. El dato positivo es que hasta junio los ingresos corrientes se están comportando mejor de lo presupuestado.

También tuvo una incidencia en el saldo de la deuda la contratación créditos para un fondo de estímulo bancario y para el financiamiento de pequeñas y medianas empresas en medio de la pandemia.

La difícil situación de las finanzas públicas no ha pasado inadvertida para las agencias de calificación de riesgo. Las tres grandes calificadoras han rebajado la nota soberana de Panamá, y en el caso de Fitch Ratings quedó al borde de perder el grado de inversión.

La agencia Moody’s llegó señalar que el deterioro fiscal de Panamá fue “inusualmente grande”. Como muestra, la relación entre la deuda pública y el PIB pasó en un solo ejercicio de un 46.4% a un 69.8%, un salto de más de 23 puntos porcentuales.

El cierre de este año dependerá del desempeño final de ambos indicadores.

“Si bien es cierto que el ritmo de crecimiento reciente de la deuda es alarmante, también es algo que se esperaba debido a la pandemia. El tema es que esto no para aquí y el Gobierno tendrá que seguir endeudándose para financiar el gasto. Bajo este supuesto, el PIB tiene que crecer a un ritmo mayor para que la relación deuda/PIB no aumente o al menos se mantenga. Esta es la parte que más preocupa porque no veo claro de dónde vendrá el impulso a la economía para controlar nuestra situación de endeudamiento”, planteó el financista Álvaro Naranjo.

Estos comentarios surgen un día después de conocerse el dato de desempeño del PIB del primer trimestre de 2021: una contracción de 8.5%. Por lo tanto, la economía deberá tener un repunte fuerte en los tres trimestres restantes para que no se deteriore más la relación deuda/PIB.





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