¿De dónde vendrán los empleos?


Panamá adoptó las más severas medidas de confinamiento en el mundo entero, y proporcional a su población ante la Covid -19. Y ahora está pagando uno de los más altos precios económicos y laborales.

Al 30 de septiembre 2020 se habían perdido 288,951 empleos, 15% de la fuerza laboral del país, mientras que el año cerró con una caída del producto interno bruto del 17.7%, la cuarta peor en el mundo, según Fitch Ratings, ambos indicadores claves de una pandemia socioeconómica que apenas comienza.

En una economía que genera 45 mil empleos anuales, tomará por lo menos 6 años recuperar los empleos perdidos en el 2020.

La planilla estatal no disminuyó y la totalidad del impacto laboral lo recibió el sector privado, que perdió 257,960 empleos formales, un tercio de su fuerza laboral asalariada, acentuando la contracción que inició en el 2013, cuando ésta representaba 53% de lo empleos del país, para caer a 38% en el 2020 (una pérdida de 15 puntos porcentuales en 7 años).

Estamos ante una catástrofe laboral que aún no toca fondo. Todavía existen unos 200 mil contratos laborales suspendidos, cuya sostenibilidad luce complicada, dado el alto nivel de incertidumbre económica reinante y las perspectivas de nuevas cuarentenas.

La Covid-19 le terminará costando al sector privado panameño 40% de sus empleos formales (ya perdió 30% en el 2020).

Dado los esperados aumentos en la Población Económicamente Activa (PEA) en los próximos cinco años, mantener la tasa actual de desempleo (18.5%) requerirá generar unos 49 mil nuevos empleos anuales (4 mil más que el promedio anual). Para bajar la tasa a 15% a finales del 2025 se necesitaría generar 63 mil nuevos empleos por año (18 mil más que el promedio histórico). Y reducirla a 10% en 5 años demandará crear 85 mil nuevos empleos anuales (40 mil más que el promedio de los últimos 5 años).

Por otro lado, Panamá genera principalmente empleo informal. En la última década (2010-2020), 92% de todos los empleos generados fueron informales (100% en el 2019).

Es preciso empezar a hablar de reconstrucción económica.

Pero, ¿de dónde saldrán esos empleos?, ¿cuáles podrían ser algunas metas realistas de generación de empleo a corto (2021-2022) y mediano plazo (2023-2024)? El 70% de los empleos en Panamá son presenciales, por lo que mientras haya cuarentenas y toques de queda (o amenazas de estas medidas) el desempleo seguirá aumentando. De hecho, tres de cada cuatro empleos perdidos a la fecha se dieron en los cinco sectores más vulnerables a las restricciones de movilidad, como lo son comercio, agricultura, construcción, logística y hoteles/restaurantes.

La reactivación de las obras de infraestructura plantea una posibilidad de generación de empleo, pero dadas las restricciones presupuestarias del Gobierno, entonces ¿cuántas obras se podrán reactivar?, ¿cuándo?, ¿cuántos empleos se generarían y cuándo?

Por otro lado, la construcción privada presenta un alto nivel de endeudamiento y limitaciones de acceso a financiamiento en la actual coyuntura. La pregunta en este caso sería: ¿Cuántos empleos pudiéramos esperar generar en 2021 y 2022?.

El comercio, por su parte, es el mayor generador de empleo en el país, pero perdió más de 73,265 empleos en 2020, casi el doble de los 40,667 que generó entre el 2014 y 2019. De hecho, la fuerza laboral del sector (276 mil trabajadores) es la más baja desde agosto de 2011 (268 mil). Su recuperación depende de la activación del consumo, lo cual presupone la eliminación de las restricciones de movilidad y la existencia de confianza, tanto en los consumidores con respecto a su salud y perspectivas de ingreso, como de los empleadores y emprendedores de que pueden operar de manera rentable.

Un área con un potencial a corto plazo es la industria, particularmente, alimenticia. El empleo en la industria creció un 3% anual entre el 2014 y 2019; y en el 2020, a pesar de la pandemia, aumentó en 2%, lo cual plantea perspectivas interesantes.

La logística, otra área bastante golpeada por la pandemia, crecerá en función del crecimiento de la actividad comercial e industrial.

La tecnología ofrece un campo fértil para la expansión del empleo, pero no en números significativos a corto y mediano plazo. Finalmente, el empleo asalariado privado se seguirá contrayendo y la mayoría de los nuevos empleos vendrán de emprendimientos.

Es imperativo plantear metas concretas de generación de empleo por sector y darles seguimiento. Lo que no se planifica no sucede y lo que no se mide no existe.

El autor es asesor empresarial.



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