Dan concesión de uso de agua a comunidades de Darién


Podría decirse que es la cadena de la vida. El agua fluye de las nacientes en las montañas, alimenta las comunidades y desemboca en ríos y humedales, garantizando la supervivencia de los animales y los ecosistemas.

Sin embargo, en Darién, esas nacientes de agua se encuentran bajo constantes amenazas por la deforestación, la agricultura y el crecimiento de la ganadería. Cuando esas nacientes de agua se contaminan, la cadena de la vida se interrumpe. Por eso es tan importante esta decisión: la comunidad de Aruza Arriba, en Darién, es una de las primeras en el territorio nacional en lograr la concesión de agua, garantizando su seguridad hídrica.

El 11 de diciembre de 2019, el Ministerio de Ambiente aprobó la resolución que le concedía a la Junta Administradora del Acueducto Rural (JAAR) de la comunidad de Aruza Arriba –en el Corregimiento de Río Iglesias– derechos de uso de agua, mediante concesión permanente en la Reserva Hidrológica Filo del Tallo-Canglón.

A pesar de la escasez de agua que se genera en la temporada seca y la creciente amenaza de las quemas y la deforestación, muy pocas comunidades rurales en todo el país han logrado que se les reconozcan derechos de uso sobre este vital líquido. Esta concesión le otorga a las comunidades un marco legal para defender esas nacientes frente a la depredación que vive Darién.

La reserva Hidrológica Filo del Tallo-Canglón fue creada en los años 1990, por iniciativa de los pobladores locales, para proteger en sus montañas las tomas de agua de más de 20 comunidades darienitas.

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“El agua que usamos viene de la Reserva, por eso, para nosotros, cuidar Filo del Tallo-Canglón es cuestión de vida o muerte. Antes teníamos que ir a tratar de convencer a los ganaderos de que no suban animales a las tomas de agua porque después el agua bajaba contaminada y los niños se enfermaban. Lo mismo los agricultores, con el uso de pesticidas. Ahora ya está claro que eso no se puede hacer y eso nos garantiza, no solo que tengamos acceso al agua, sino también que sea agua saludable”, explica César Enrique Barría Corrales, vice presidente de la JAAR de Aruza Arriba.

Por eso resultaba paradójico que aún no existiera ninguna concesión de agua en esta área protegida, cuando los moradores de Aruza Arriba empezaron hace dos años el largo proceso para asegurar su derecho al agua, con el apoyo de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo (ACD) y el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del GEF-PNUD.

Además de garantizar la seguridad hídrica de las comunidades y reducir su vulnerabilidad al cambio climático, esta concesión es un paso más para garantizar la seguridad de los ecosistemas amenazados en Darién.

Las montañas del Filo del Tallo sirven de hábitat crítico para la conservación de importantes especies de fauna amenazada como el jaguar y el mono araña; y también conservan las aguas que abastecen los ecosistemas de humedales de la Laguna de Matusagaratí.

Esta decisión también cuenta con el apoyo del Centro Regional Ramsar para el Hemisferio Occidental (CREHO) y se inscribe dentro de las nuevas políticas del Ministerio de Ambiente que apuntan a disminuir la deforestación y facilitar la tramitación de las concesiones de agua comunitarias en la provincia de Darién, exonerando los gastos correspondientes. Al convertirse en custodios de sus fuentes de agua, ahora legalmente reconocidas, comunidades como Aruza Arriba ayudan a evitar el avance de la ganadería, la tala indiscriminada y la contaminación por agroquímicos en las montañas y humedales de la provincia de Darién.



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