Cuando se impuso el amor patrio


Ningún momento más oportuno para relatar episodios inéditos, pero plenos de amor patrio, que proliferaron durante las dos fases de ejecución de los Tratados Torrijos-Carter, firmados en la sede de la OEA, en Washington hoy hace 44 años, por el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter y el jefe de gobierno de Panamá Omar Torrijos.

La primera fase comenzó el 1 de octubre de 1979 con el inicio de operaciones de la Comisión del Canal (CCP) y concluyó el 31 de diciembre de 1989. La segunda se inició el 1 de enero de 1990 y concluyó el mediodía del 31 de diciembre de 1999 con el traspaso del Canal a la Autoridad del Canal de Panamá.

Al firmarse los tratados, el subadministrador de la CCP, Fernando Manfredo, pronosticó que su ejecución iniciaría una nueva etapa de lucha. En la primera etapa, la lucha liderada por Manfredo se centró en panameñizar el Canal, ante la oposición de ejecutivos zoneítas. La segunda estuvo enfocada en impulsar las mejoras para que el Canal fuese entregado a Panamá en óptimas condiciones, tal como estipulaba el Tratado del Canal.

De esta segunda etapa de lucha, en la que participé junto a un grupo de panameños liderado por Rodolfo Sabonge y Jorge Quijano (Grupo Matraca), quiero rescatar un pasaje inédito narrado por el exdirectivo Fernando Cardoze F. en su libro “Testimonio de vida”. Graduado en la Universidad de Harvard, Cardoze se desempeñó como directivo del Canal en tres ocasiones. La primera en 1982, cuando fue designado por el presidente Ricardo De la Espriella; la segunda en 1994, cuando fue nombrado por el presidente Ernesto Pérez Balladares. Y la tercera cuando, junto a otros tres directivos de la Comisión del Canal, formó parte de la primera junta Directiva de la Autoridad del Canal; ambas funcionaron de forma armónica desde 1997 hasta el 31 de diciembre de 1999.

Recuerda Cardoze que “uno de los obstáculos más difíciles que tuvimos que enfrentar en en todo el proceso de transición lo constituyó la mayoría de los funcionarios y asesores zoneítas…porque se dedicaron a obstaculizar la transición del Canal a toda costa y en cada paso”. Su designación como presidente del Comité de Mejoras al Canal le permitió conocer a fondo el Canal y sus necesidades. En la primera etapa la lucha se concentró en la eliminación de la discriminatoria doble escala salarial y de la Ley 96-70, que limitaba el poder de la Junta Directiva.

La crisis generada por el dictador Manuel Noriega puso en riesgo la transición del Canal. En su afán por salvar el proceso, Cardoze publicó artículos y dictó conferencias promoviendo la creación de una agencia canalera con rango constitucional, que la aislara de la política partidista. En sus memorias reconoce que esa idea fue lanzada originalmente por Gilberto Arias en la Conferencia Anual CADE 1985.

Su experiencia como directivo le permitió identificar las “cuatro patas” que garantizarían la viabilidad del Canal en manos panameñas: 1) Su panameñización; 2) Su estructura autónoma, libre de influencia política; 3) La eliminación de la Ley 96-70, y 4)) La modernización del Canal. Fue en este tema en el que se produjo el diferendo con el Presidente de la Junta Directiva, Joe Reeder en agosto de 1995.

Gracias a gestiones del “Grupo Matraca”, los directivos panameños lograron que la Directiva impulsara una auditoría de infraestructura canalera, a fin de identificar sus necesidades de modernización. Los directivos americanos se inclinaban por que la auditoría la realizara el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, pero Cardoze veía en ello un conflicto de interés al estar subordinado al Departamento de Defensa. Él favorecía que la hiciese un equipo de ingenieros panameños altamente calificados.

A sabiendas de la posición de Cardoze, se convocó – sin notificarle — una teleconferencia de Directiva el 31 de julio, para discutir el tema. Ante tal hecho, Cardoze escribió una valiente carta a Reeder fechada 2 de agosto de 1995, en la que lamentó que no se le hubiese llamado. En ella enumeró las razones por las que consideraba que la auditoría debía realizarla un ente “lo menos relacionado posible” con los gobiernos de EU y Panamá, a fin de reducir un potencial conflicto de interés.

Cualesquiera fuese el ente que se seleccionase, apuntaba, su misión debía ceñirse al propósito de que los resultados “garanticen la transferencia del Canal a Panamá al finalizar el Tratado en condición eficiente y competitiva”, puntualizaba. Reeder, quien al asumir el cargo acuñó el lema “un equipo, una misión”, respondió el 4 de agosto honrando la frase.

Al recordarle que la Junta Directiva había aprobado que el Cuerpo de Ingenieros realizase el trabajo inicial, le propuso una opción: “Si los cuatro miembros panameños tienen objeciones a que lo haga el Cuerpo de Ingenieros, yo me sumaría” señaló. En carta de 8 de agosto, Cardoze reiteró sus objeciones tras reconocer “la reputación y credibilidad del Cuerpo de Ingenieros”. Eventualmente se aprobó que el trabajo del Cuerpo de Ingenieros fuese sometido a la auditoría de un equipo de panameños (BREC) liderado por Alberto Alemán Zubieta. Este pasaría a ser el último administrador de la Comisión del Canal y el primero de la Autoridad del Canal de Panamá.

Como resultado de ese esfuerzo patriótico, el Canal de Panamá fue sometido a un programa de modernización y mejoras de más de $1,200 millones, y entregado al soberano en óptimas condiciones de operación, el 31 de diciembre de 1999.

El autor es periodista



MÁS INFORMACIÓN