Cuando el peso de la necesidad recae en la espalda e impacta la salud


Aunque la carga es pesada, David está decidido a llevarla. La mira, la mueve y la mete en una chácara que se ajusta al tamaño del bulto de unas 45 libras. Pone la tira de la chácara en su cabeza, el peso reposa en su espalda, y empieza la caminata, que en esta ocasión dura cerca de una hora.

Esta es la manera en que moradores de la comarca Ngäbe Buglé transportan la mercancía necesaria para satisfacer sus necesidades.

La travesía se inicia en la comunidad El Gato, allí termina la carretera. David, de 14 años de edad, atraviesa un estrecho sendero y se adentra en las montañas del corregi miento de Tolote, distrito de Kankintú. Entre piedras y el verdor del paisaje avanza a paso acelerado. Tras casi 20 minutos caminando, descansa. Juguetea con sus compañeros de viaje, tres caninos que pareciera lo cuidan. Retoma la marcha. Su rostro se torna rojo. El esfuerzo físico se nota, a pesar de ello, cruza el río con destreza. 25 minutos más de camino y hace otra pausa. Se quita la carga, mira el panorama. Hay que cruzar nuevamente el río. Es la décima vez que lo hace. Con el mismo ánimo con que comenzó el trayecto recoge el bulto, salta a una enorme piedra en el río, luego a otra y llega a la orilla desde donde se ve la comunidad de Quebrada Hacha, comarca Ngäbe Buglé, lugar donde reside David, quien rápidamente entra al poblado y se pierde entre las casas del lugar.

En el patio de la escuela con el mismo nombre de la comunidad, muy cerca del asta de la bandera, hay reunido un grupo de hombres. Prefieren no dar sus nombres. Son moradores de diferentes poblados del distrito de Tolote. Hablan entre ellos en ngäbere. Luego en castellano explican que “todos cargamos”. “Niños, mujeres, hombres, todos cargamos”, dicen.

“A veces son 50, 100, 200 y hasta 300 libras. Se carga lo que se resiste”, manifiestan. “Hace daño, por la distancia”, continúan, “pero tenemos que hacerlo. Nos afecta en la cintura, la espalda y la columna. Es muy difícil por las cruzadas del río, pero como no hay carretera tenemos que hacerlo, no hay otra manera”.

La comunidad de Quebrada Hacha es la más cercana a la carretera. Debido a la condición del camino hacia los otros poblados no se puede usar caballo o carretilla. “Hay lomas muy empinadas y muchas piedras, los lugares son muy feos. Para el siguiente pueblo son cuatro horas de camino, el siguiente ocho horas, y así, para llegar a Piedras Rojas son dos días”, dicen los residentes de Tolote, quienes aseguran que la acción de cargar la mercancía la realizan para transportar lo que ellos necesitan y también como una actividad económica.

“Cuando alguien, como los profesores u otras personas, necesitan trasladar algo, nosotros lo hacemos porque nos ayuda económicamente. Les cobramos dependiendo del peso”, dicen.

Complicaciones en la salud

Aileen Velásquez, fisioterapeuta, directora encargada de la Oficina Nacional de Salud Integral de Personas con Discapacidad, asegura que la actividad repetitiva de cargar mucho peso puede traer complicaciones en la salud

“Es probable que los jóvenes al momento no presenten lesiones, pero prolongadamente quizá pueden sentir calambres, dolor punzante que los limita al hacer movimientos, pueden presentar hormigueos, quemazón, todo esto lo produce el cargar peso excesivo. De igual forma sufren las articulaciones, las rodillas, hombros, codos, que son los que ayudan a sostener el peso”

“Al no mantener la curvatura original de la columna se crearán nuevas curvaturas causando escoliosis, lordosis, cifosis y hernias de discos”, indica.

La especialista asegura que “el problema no es el peso, a veces es la manera en que se levanta ese peso, lo cual puede producir lesión en la espalda”.

Detalla que “a un trabajador que se dedica a levantar peso se le recomienda sea a más de 100 libras un metro. Una o dos horas es un tiempo excesivo para estar cargando peso. Es probable que los jóvenes al momento no presenten lesiones, pero prolongadamente quizá pueden sentir calambres, dolor punzante que los limita al hacer movimientos, pueden presentar hormigueos, quemazón, todo esto lo produce el cargar peso excesivo. De igual forma sufren las articulaciones, las rodillas, hombros, codos, que son los que ayudan a sostener el peso”.

La especialista explica que al colocar las tiras de la bolsa que lleva el peso en la cabeza, se puede afectar el cuello y “la lesión que se presenta a nivel del cuello puede hacer que la persona deje de caminar, porque allí es que se mandan las emisiones nerviosas a los miembros inferiores”.

“Una lesión en la cervical C1, C2, C3 puede producir que la persona deje de caminar”, manifiesta.

“Ellos pueden estar sintiendo molestia, pero por el desconocimiento no saben que el trabajo que están haciendo les está ocasionando ese malestar”, agrega.

Considera necesario “hacer promoción, docencia”. “Deben tener en cuenta la higiene postular a la hora de levantar el peso, hacer un balance entre las cargas, tratar de no levantar tanto peso excesivo, los cinturones, hay personas que lo usan en construcción y esto permite la estabilidad en la cintura; el tema es que están en un área rural. Hay que llevarles ese tipo de sensibilización y llegar a la conciencia de que hoy lo pueden hacer, pero mañana qué va a suceder”.

“Es una realidad dolorosa”, dice Velásquez, y enfatiza que “se debe promocionar el tema de la salud. El cuidado de la espalda, ejercicios para estirar y fortalecer la espalda, porque a veces lo malo no es el peso, sino cómo lo cargas, porque si no, no hubiese personas alzando pesas”.

“El tema de que los niños carguen peso excesivo es preocupante porque ese tipo de lesiones acarrea muchas secuelas desde la primera infancia. Si no se corrige a la larga, van a tener problema desde la cintura hasta la pisada y dolores en cadera, cintura, espalda, rodillas, es un desgaste total en todas las articulaciones”, anota.



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