cuándo comer saludable se convierte en una obsesión


Contar las calorías de cada alimento, sentimientos de culpa al comer algo que no es considerado como “sano” y preocupación en exceso por llevar una alimentación saludable. La ortorexia es uno de los trastornos de la alimentación más desconocidos, pero realmente perjudicial para la salud física y mental, que ocurre cuando el interés por comer sano se convierte en una obsesión. 

Mantener una alimentación equilibrada y sana es fundamental para prevenir enfermedades y para tener un buen estado anímico, pero las personas que padecen ortorexia llegan a prescindir y a evitar cualquier alimento considerado poco sano, generando un deterioro psicológico y físico.

“Se trata de un trastorno de la alimentación que se caracteriza por una fijación obsesiva por la alimentación, que el paciente considera como saludable, con recurrente y persistente preocupación por la comida”, explica en un comunicado la doctora Iria Rodríguez, especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital HM Modelo. 

Cuáles pueden ser las consecuencias

En muchos casos, esta obsesión comienza “con una dieta que se plantea para abordar algún tipo de patología que requiera un determinado manejo nutricional y otras simplemente por el deseo de llevar una dieta más saludable”, indica.

La necesidad y preocupación excesiva por la alimentación suele ir acompañada de “una rigidez e inflexibilidad en la dieta”, que acaba derivando en episodios de ansiedad, estrés, culpabilidad, evitación y cambios en la conducta social, entre otras consecuencias. 


Asimismo, esta obsesión puede provocar patologías endocrinas, al suprimir determinados alimentos, como déficit nutricional por la carencia de vitaminas o minerales necesarios para nuestro organismo, alteraciones con la menstruación o pérdida de peso repentina.

Signos y cómo tratar la ortorexia

¿Cómo detectar la ortorexia? Los especialistas de El Prado Psicólogos detallan que uno de los signos más característicos es la preocupación constante por la comida. “La persona muestra una ansiedad excesiva, que es resultado de sus preocupaciones recurrentes sobre la calidad y la cantidad de comida que ingiere a diario”.

Por otro lado, la persona que padece ortorexia en realidad no sigue una dieta equilibrada, ya que “elimina muchos alimentos” y su alimentación es “muy restrictiva”. Asimismo, aparecen sentimientos de culpabilidad, “que le lleva a autocastigarse, restringiendo aún más el abanico de alimentos o haciendo ejercicio”. Además, poco a poco va dejando de lado otras actividades sociales o motivaciones al perder sus intereses.


La autoexigencia puede hacer que terminemos evitando involucrarnos en actividades.

“Se combate fundamentalmente con prevención, con una educación nutricional a la población desde fuentes fiables, evitando informaciones poco rigurosas que hoy en día se difunden a través de las redes sociales”, añade la doctora Iria Rodríguez.

En este sentido, añade, lo más recomendable es seguir una dieta completa, equilibrada y variada, que incluya todos los grupos de alimentos. “Pero si ocasionalmente nos la saltamos, no va a afectar de forma relevante a nuestra salud. No debemos obsesionarnos ni tener sentimientos de culpa o ansiedad”, concluye la experta en nutrición y endocrinología.



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