¿con cuánto dinero puedo empezar?


Hasta hace pocos años, la inversión era un campo al que no todos los ahorradores accedían. Las razones eran varias. Primero, porque muchos consideraban que los mercados financieros eran difíciles de entender. A esto se sumaban otras ideas como la de que para invertir se necesitaban cantidades de dinero muy elevadas.

Sin embargo, esta última afirmación ha cambiado con el paso del tiempo. Uno de los motivos se debe a que las barreras a la hora de rentabilizar el dinero en los mercados son cada vez menores y los límites mínimos de inversión han bajado radicalmente. A esto se añade, además, que las comisiones a la hora de invertir también se han rebajado, lo que hace que existan cada vez más opciones baratas para rentabilizar los ahorros.

Teniendo en cuenta que los productos más tradicionales, como las cuentas corrientes o los depósitos, apenas ofrecen ya intereses por mantener el dinero en el banco, para muchos ahorradores la idea de invertir empieza a ser más atractiva. No obstante, a la hora de iniciarse en el mundo de la inversión una de las dudas más frecuentes es la de la cantidad, ¿por dónde empezar?

Lo primero, definir un objetivo concreto

A la hora de invertir, uno de los aspectos principales es definir qué se quiere conseguir con el dinero. ¿Ahorrar para comprarse un coche en menos tiempo? ¿Comprar una vivienda? ¿Pagar la universidad de los hijos? O, quizás, ¿la jubilación? Responder a estas preguntas es fundamental, ya que nos guiarán a la hora de elegir los productos adecuados.

Además, otro aspecto importante será la capacidad de ahorro con la que se cuenta, ya que no será lo mismo poder invertir, por ejemplo, 100 euros al mes que 500. “Para empezar con un ahorro sistemático, lo primero es plantearse cuál es tu capacidad de ahorro mensual”, explica Ramón Pérez Gimeno, asesor de Nationale Nederlanden. Este asesor financiero también apunta a que será importante el plazo al que se tiene previsto estar invirtiendo, si se va a tener necesidad o no de disponer liquidez intermedia o la rentabilidad que se puede conseguir con el producto elegido. En la misma línea se muestra también Ignacio Becerril, asesor en Banco Mediolanum, quien considera que la cantidad “va a depender de tu capacidad de ahorro, ya que en función de tu objetivo financiero cuentas con varias herramientas que te ayudarán a conseguirlo”. 

¿Qué cantidad invertir?

A la hora de empezar a invertir, la cantidad la marcará el objetivo financiero y la capacidad de ahorro. Por este motivo, los asesores financieros aconsejan invertir en productos que permitan empezar con cantidades muy pequeñas, incluso desde cero, y poder hacer aportaciones periódicas a medida que se vaya ahorrando mes a mes.

Pero, ¿es suficiente empezar desde tan poco? A modo de ejemplo, si se invierten 300 euros en un producto de inversión y se realizan aportaciones de 300 euros cada mes, en 20 años se podrían llegar a tener más de 128.000 euros, entre los que más de 40.000 serían intereses generados gracias a la inversión. Todo ello según los cálculos de la calculadora de inversión a largo plazo de Finect, en la que se estima una rentabilidad media anual del 3,88% al invertir en fondos de inversión conservadores, es decir, que implican un menor riesgo.

Ejemplo de inversión a 20 años invirtiendo 300 euros al mes.
Ejemplo de inversión a 20 años invirtiendo 300 euros al mes.
FINECT

¿En qué productos invertir?

Invertir con cantidades pequeñas es cada día más fácil y en la actualidad existen diferentes productos a los que es posible acceder para rentabilizar el ahorro evitando comisiones elevadas. Uno de ellos son los fondos indexados, que tratan de replicar el comportamiento de un índice bursátil (como el Ibex35 o el S&P500, por ejemplo). Este tipo de productos, al no necesitar una gran actividad por parte de un equipo gestor, cuentan con comisiones muy reducidas. Además, mucho de ellos no tienen mínimo de inversión o requieren solo una participación, por lo que se puede empezar con muy poco dinero y realizar aportaciones mes a mes.

Familia

Una idea similar es la que ofrecen los gestores automatizados o roboadvisors, que son servicios que se apoyan en algoritmos para invertir en fondos, que suelen ser indexados, y que permiten invertir desde muy poco dinero y hacer aportaciones mensuales. Por lo general, a través de estos servicios se puede empezar a operar desde 500 euros o incluso menos y cuentan con la ventaja de que ofrecen al inversor una cartera de fondos adaptada a su perfil de riesgo, por lo que es posible dedicar menos tiempo a la inversión y, además, resulta atractivo para aquellos ahorradores que no tienen conocimientos elevados en la materia.

Además de estos, otro producto parecido son los ETFs o fondos cotizados, que también tratan de replicar un índice de bolsa, aunque, en este caso, funcionan de una manera similar a las acciones de bolsa, ya que se compran y se venden de una forma similar. Por este motivo, no cuentan con inversión mínima y es posible empezar desde cualquier cantidad. Lo mismo ocurre con la inversión en acciones de bolsa, que tampoco requiere un mínimo. No obstante, en estos casos (tanto en ETFs como en acciones) conviene vigilar las comisiones aplicadas por el bróker, ya que por cada operación de compra este aplicará unos costes determinados.



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