Con Burka en público | Opinión de Khadija Amin

La hostilidad de los talibanes hacia las mujeres es interminable. El grupo impone restricciones a las mujeres en Afganistán bajo cualquier pretexto. En Kabul, el régimen talibán ha vuelto a acosar y detener a las mujeres que protestaban por el uso obligatorio del hijab. 

El pasado sábado, en las órdenes del Mullah Hebatullah Akhundzadeh, líder de los talibanes, el grupo impuso el uso del hijab en todas las mujeres y niñas afganas en público. El ministerio ha trazado un plan para hacerlo obligatorio para las mujeres musulmanas “genuinas y maduras” y la ley establece que los talibanes consideran que el burka es el chador más apropiado.

Establecen que si una mujer desobedece, el hogar de la mujer ‘descubierta’ será responsable y el hombre cabeza de familia podría recibir un aviso o un castigo. En caso de repetir, dicho guardián podría acabar tres días en prisión. Si la mujer continúa desobedeciendo, el hombre de la familia tendría que afrontar las consecuencias ente las instituciones de la justicia talibán.

El Ministerio de Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio también ha ordenado que las mujeres sin hijab sean despedidas de sus trabajos y que también los sean aquellos funcionarios del Gobierno cuyas esposas o hijas no lleven velo.


Monseh Mobarez es una de las mujeres que ha alzado su voz en numerosas ocasiones durante los últimos ocho meses contra los talibanes. “No puedo aceptar el burka de ninguna manera”, dice Monseh.  

Farideh Rezaei tiene 54 años. Es profesora en una escuela de Kabul. “Cuando he escuchado que las mujeres tienen que llevar el burka obligatoriamente, ha sido muy duro para mí recordar los días en los que yo lo llevaba hace veinte años”, cuenta. 

Explica que sus recuerdos son muy dolorosos, que te sientes como una prisionera, no puedes respirar bien ni caminar en la dirección correcta: “Las mujeres no podemos aceptar esta obligación de los talibanes”

Las protestas se han traducido en arrestos, golpes e incluso el asesinato de mujeres

Susan Hamidi es activista por los derechos de las mujeres en Kabul, una mujer que siempre se ha mantenido en pie frente a los talibanes. También dice que no es aceptable llevar un burka y junto a otras mujeres ha protestado en defensa de sus derechos. Las protestas se han traducido en arrestos, golpes e incluso el asesinato de mujeres. Pero ella defiende que los talibanes no pueden silenciar a las mujeres de Afganistán. 

Crimea, de 34 años y madre de tres, experimentó los días oscuros de los talibanes en los años 90 y ahora ve a su hija atrapada en la misma situación: “Mi hija no puede ir a la escuela. Solo tiene catorce años y tiene que llevar un chador; ponérselo es una repetición de aquella opresión y tortura”.

Defiende que los talibanes no deberían forzar el llevar burka, que cada mujer debería poder decidir, y que en estos ocho meses desde que tomaron el poder no han hecho nada por el bienestar de la gente, solo imponer restricciones a las mujeres. 

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