Cómo trabajar la autoestima para ser más feliz


Sentirse bien con uno mismo es fundamental para prevenir problemas emocionales y psicológicos, muchos de los cuales aparecen por una baja autoestima, que se convierte en un obstáculo en nuestra salud mental. Pero, ¿somos capaces de reconocer si tenemos un problema de autoestima e inseguridad?

Como explican los especialistas de El Prado Psicólogos, algunas preguntas que podemos hacernos para ver si tenemos una baja autoestima son las siguientes: ¿Piensas que no vales nada? ¿Crees que no puedes hacer las cosas bien o que el resto las hacen mejor? ¿Supones que no te mereces lo que tienes? ¿Te comparas a menudo con otras personas?

¿Cómo se forma la autoestima?

En este sentido, reforzar la autoestima y el autoconcepto es fundamental para nuestro bienestar y para desenvolvernos mejor con el entorno. Como recogen en la OCU, la autoestima engloba “el conjunto de emociones, sentimientos, ideas, pensamientos y, en definitiva, la percepción que se tiene de uno mismo”, pero son el producto de “la interrelación entre nuestro yo ideal, habitualmente aprendido, y nuestro yo percibido”. 

La autoexigencia, el perfeccionismo, minimizar nuestros méritos, fijarnos solo en los defectos, no confiar en nuestras habilidades, tener temor al fracaso, necesitar la aprobación externa para sentirnos bien, no aceptar las críticas o tener sentimientos de inferioridad son señales de estar atravesando dificultades de autoestima. 

Desarrollar nuestra autoestima es vital e influyen todas nuestras experiencias y aprendizajes previos. Por eso, “es muy importante prestar especial atención durante la infancia al estilo de apego, al estilo educativo, a los mensajes que se transmiten al niño, facilitar que pueda contar con experiencias sociales y afectivas, positivas y reforzadoras”, añaden en la OCU.

Claves para fortalecer la autoestima

A pesar de ello, es posible que nuestra autoestima evolucione mediante ejercicios para fortalecerla. El punto de partida es preguntarte cómo te ves y cómo te sientes o cómo te describes. Así, este primer ejercicio consistiría en conocerte a ti mismo para enfrentar “tu yo ideal, a tu yo percibido”, para analizar el “área de confort”, y para valorar cada zona de tu persona, esto es, cómo te ves en relación con tus capacidades, a nivel relacional, afectivo, profesional o académico, así como con tu aspecto físico.

Otra clave para empezar a recuperar la autoestima es liberarnos de la mochila emocional. “Hay personas que viven arrastrando mochilas llenas de peso: trabajos que no les satisfacen, relaciones que no les aporta, hábitos que no les gustan, personas o relaciones tóxicas”, indican en El Prado Psicólogos. Por eso, proponen el siguiente ejercicio: hacer un listado de “tus fugas de energía”, de todas aquellas cosas o personas de tu día a día que crees que te restan, que te hacen sentir más pequeño.

Fomentar la autoestima, pasa por ser capaces de identificar lo que nos hace únicos, esto es, nuestras virtudes y capacidades. Un ejercicio idóneo sería elaborar una lista de logros, siendo justos y honestos con nosotros mismos, así como un listado de lo que hemos alcanzado en el plano social, afectivo o profesional. 

Resulta fundamental “reinterpretar los juicios y opiniones” y, además, cuestionar las percepciones que tenemos sobre nosotros mismos si aparecen pensamientos negativos. Sobre todo, evitar tratarnos con violencia, si no con respeto y cariño, promoviendo actividades y hábitos que realmente nos enriquezcan.

“Los pensamientos negativos proyectados sobre uno mismo destruyen la autoestima, por eso es muy importante sustituirlos por otros más sanos”, indican los expertos. Al tener problemas de autoestima, tendemos a pensar que “no somos capaces o no somos merecedores”. 

Entrenar la aceptación y la autocompasión es muy relevante para vivir el presente, el aquí y ahora. “La vida nos da una nueva oportunidad cada día, a pesar de que el pasado haya sido mucho mejor o hayas tenido momentos desastrosos. Ahora mismo eso ya no está”, añaden.



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