¿Cómo asistir a una persona con un ataque epiléptico?


La epilepsia es una compleja enfermedad relativamente común que se caracteriza por una serie de episodios o convulsiones (a menudo, también llamados ‘ataques epilépticos’) desencadenados por un patrón de actividad anormal en el cerebro. 

Normalmente, en estas crisis la persona afectada puede llegar a perder la conciencia y el control de su propio cuerpo, por lo que si las presenciamos como observadores externos puede ser necesario intervenir para evitar que sufra daños. Sin embargo, es preciso saber concretamente cómo actuar para garantizar su seguridad y no causar un mayor perjuicio.

Saber cuándo llamar a emergencias

Tal y como recoge el Centro de Control de Enfermedades estadounidense, no en todos los casos de crisis epiléptica es necesaria la atención médica de emergencia. Por ello, es necesario saber cuándo sí que estamos ante una urgencia médica para avisar a los servicios pertinentes sólo cuando proceda (en tal caso, el teléfono de emergencias, en España, es el 112).

Se considera que una crisis epiléptica constituye una emergencia cuando:

  • El episodio dura más de cinco minutos.
  • Se presenta un segundo episodio poco después del primero.
  • La persona afectada sufre una lesión durante la convulsión.
  • La convulsión aparece cuando la persona se encuentra en el agua.
  • La persona padece otra condición relevante como diabetes o enfermedad cardíaca, o está embarazada.

Primeros auxilios para todos los casos

Además de evaluar este aspecto, hay una serie de actuaciones que nos pueden servir para ayudar a cualquier persona que sufra una crisis epiléptica, al margen del tipo de la misma.

Por ejemplo, es importante no dejar sola a la persona que está sufriendo una convulsión y asegurarse de que haya alguien junto a ella durante todo el episodio y algo después. Igualmente, conviene fijarse en si la persona lleva un brazalete médico u otra información que nos pueda dar datos sobre si nos encontramos ante una emergencia.


También es importante saber qué es lo que no debemos hacer en ningún caso, ya que son muchos los mitos que persisten sobre los ataques epilépticos y sobre cómo asistir a quienes los padecen. Así, debemos evitar en todo caso: 

  • Tratar de sujetar a la persona o restringir su movimiento.
  • Colocar objetos en la boca de la persona. Existe la creencia de que quienes padecen cierto tipo de crisis epilépticas (las convulsiones tonicoclónicas generalizadas, que a menudo es la imagen que las personas tienen en la cabeza de esta enfermedad) se pueden tragar su lengua, pero esto no es cierto. En cambio, introducir objetos en su boca puede causar lesiones en los dientes o la mandíbula.
  • Intentar proporcionar respiración boca a boca a la persona afectada.
  • Ofrecer agua o alimentos antes de que esté completamente recuperada.

Cuando la convulsión pase antes de los cinco minutos, deberemos ayudar al afectado a sentarse en un lugar seguro y tranquilo y tratar de explicarle lo sucedido con un lenguaje sencillo y un tono de voz calmado. De la misma forma, puede ser necesario tranquilizar a otras personas que estén presentes para evitar que actúen de manera errónea.

Por último, es aconsejable asegurarse de que la persona queda acompañada para su regreso a casa, ofreciéndonos a llamar a un taxi o a otra persona.

Primeros auxilios para las epilepsia mayor

Cuando la mayoría de las personas piensa en crisis epilépticas, la imagen que les viene a la cabeza es la de una crisis tonicoclónica generalizada, también conocida como epilepsia mayor o gran mal. En este tipo de ataques, es posible que el afectado grite, caiga al suelo, tiemble o sufra espasmos musculares y movimientos espontáneos, además de perder la conciencia de su entorno.


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En tales casos, deberemos tomar una serie de precauciones especiales, que incluyen: 

  • Recostar a la persona en el suelo con cuidado.
  • Girarla suavemente hasta que quede de costado, lo que facilita la respiración.
  • Retirar del área en la que se encuentra la persona los objetos duros o afiliados, para evitar que se golpee contra ellos.
  • Colocar la cabeza de la persona afectada sobre algo suave y plano (por ejemplo, una chaqueta).
  • Quitarle las gafas, si las lleva, y prendas como la corbata que puedan dificultar su respiración.
  • Comprobar la duración del ataque y, de nuevo, llamar a emergencias si dura más de cinco minutos.



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