Colón: descontento, caos social y pérdidas millonarias



“Me siento obligado como pocos a cumplirle a los colonenses; a procurar que durante nuestro gobierno se emprendan y culminen obras que impacten de manera trascendental la vida de la provincia. Tengo la satisfacción de anunciar y confirmar la realización de varias de estas obras”, dijo el presidente de la República, Laurentino Nito Cortizo, el viernes 5 de noviembre de 2021 en Colón, en medio de los actos para conmemorar los 118 años de la separación de Panamá de Colombia.

La lista de promesas incluyó la reconstrucción de la histórica casa Wilcox y la orden de proceder para restaurar el colegio Abel Bravo, donde se construiría un “centro cultural integral”, proyectos con un valor de $27.2 millones. Además, anunció el reinicio de la construcción del hospital Manuel Amador Guerrero ($174 millones) y del estadio de béisbol Roberto Mariano Bula ($18.6 millones).

Sin embargo, de acuerdo a dirigentes colonenses consultados para esta nota, las obras van a paso lento, y muchas de ellas están empantanadas en líos legales y con problemas de presupuesto. Mientras tanto, en la provincia el desempleo se incrementa día a día (ahora está entre 20% y el 30%) y la población se siente asfixiada por el alto costo del combustible y su impacto en la canasta básica y otros bienes. La reactivación económica, de acuerdo con la Cámara de Comercio de esa provincia, no despega y la prueba está en que el 28% de los comercios ha cerrado luego de la pandemia por la covid-19.

“Todos los gobiernos han prometido cosas y no cumplen, y después esto se va complicando, porque hay oportunismo de parte de actores políticos y se aprovechan de la situación social y comienza el caos”, aseguró ayer jueves 12 de mayo Diógenes Galván, líder comunitario y excandidato independiente a la Alcaldía de Colón (2019).

El caos del que habla Galván se consolida en la ciudad caribeña desde hace cuatro días. Colón está revuelta: cierres de calles, marchas, empresas cerradas y el ferrocarril fue saqueado y actualmente está paralizado. Las escuelas suspendieron las clases, miles de citas médicas se han desatendido y hay cuantiosas pérdidas económicas en la provincia, donde operan tres importantes puertos. “El gobierno crea lo que ellos llaman mesas de negociación y en esas mesas los compromisos no se cumplen, y nuevamente ocurre lo que se está viendo, porque esto es producto del incumplimiento que se hizo el 5 de noviembre de 2021 por parte del presidente”, añadió Galván.

Bolota

Las protestas están comandadas por varios grupos. Por un lado está la Coalición de la Unidad por Colón (Cuco), que tiene como cabeza a Edgardo Voitier, hombre que por años ha promovido marchas en reclamos sociales. Se les han unido gremios profesionales, de educadores, de jubilados, de desempleados, entre otros. Pero también hay una fracción capitaneada por el diputado colonense, Jairo Bolota Salazar, integrante de la bancada oficialista del Partido Revolucionario Democrático (PRD) en la Asamblea Nacional. A Bolota se le ha visto azuzando masas, e incitando a lanzar bombas molotov y otros elementos, para defenderse de la “represión” de la Policía Nacional que ha intervenido en las protestas. “Si ellos se atreven a oprimirnos toda la semana, cuidado… que las cosas se sabe cómo comienzan pero no cómo terminan. No queremos violencia. Si ellos nos están obligando, mañana nosotros vamos a tener que tirar bombas molotov. Vamos a responderle”, aseguró el diputado ante las cámaras y micrófonos de periodistas que lo entrevistaron el miércoles 11 de mayo. Lo rodeaba una turba que le hacía coro y gritaba “Vamo’ a responderles”. Su nombre ha sido tendencia en las redes sociales en los últimos días, precisamente por la manera como ha desafiado a las autoridades e incitado a las revueltas.

Para el abogado penalista Rosendo Rivera, el papel que ha tenido el diputado en medio de estos sucesos podría constituirse “en apología del delito y sedición”, y recordó que incitó a la violencia en medio de los duros enfrentamientos entre la Policía y manifestantes el pasado martes 10 de mayo. La refriega dejó varios manifestantes heridos, y a un agente de la policía, quien fue impactado con un disparo. Ayer jueves 12 de mayo, otro policía resultó herido producto de un disparo con un arma de fuero.

Según Rivera, el que Salazar llamara a la “desobediencia pública” es una acción que está tipificada en el artículo 360 del Código Penal que establece que quien “con violencia, intimidación o engaño” impida u obstaculice a un servidor público ejecutar un acto de sus funciones, será sancionado con pena de prisión de dos a cinco años. Pero Rivera, de paso, recordó que al ser un diputado, el Ministerio Público no puede abrirle una investigación de oficio, ya que esa es función de la Corte Suprema de Justicia, tribunal que solo puede actuar cuando se presenta una denuncia o querella ante esa corporación.

En las revueltas de Colón también podría estar gravitando el componente político. Michael Chen, presidente de la Cámara de Comercio Industrias y Agricultura de Colón, afirmó que no puede decir directamente si las protestas efectivamente tienen un componente político, pero lo que sí puede asegurar, añadió, es que “el próximo domingo serán las elecciones de un partido político muy grande y lamentablemente están usando estas causas para poder dejar sus objetivos bien claros”.

El domingo 15 de mayo se celebra el XI Congreso Nacional Ordinario del gobernante PRD, para escoger a sus nuevas autoridades. Bolota Salazar forma parte del grupo que se autodenomina Resistencia Torrijista, donde están sus colegas y copartidarios Benicio Robinson, Crispiano Adames y Raúl Pineda, entre otros, quienes se disputan cargos clave en el Comité Ejecutivo Nacional de ese colectivo.

Celia Moreno, politóloga, aseguró, por su lado, que Salazar desconoce sus funciones de diputado, azuza a las masas para que se dé un conflicto o revuelta social, irrespeta a las autoridades de policía y desconoce los principios democráticos.

El impacto económico

Los días de protesta en la ciudad caribeña dejan huella en la actividad económica del país. De acuerdo con empresarios entrevistados, se resquebraja la confianza del sistema logístico panameño, la industria turística, el comercio, y se enfrentan pérdidas millonarias. La lista sigue: la imagen de Panamá como hub logístico queda cuestionada una vez más con los actos vandálicos y protestas de organizaciones que, con los cierres de calles y avenidas, provocaron la paralización de los tres puertos de ese sector, el ferrocarril y la ZLC.

Solo en la ZLC se calcula que por cada día de cierre se pierden entre $10 millones y $20 millones, en ingresos que no se pudieron registrar por suspender las operaciones, sin sumar la carga y contenedores que no se pudieron mover por el ferrocarril.

“Esto le manda una imagen muy negativa a la competitividad y al hub logístico de la provincia de Colón”, dijo Chen, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Colón.

El comercio colonense también se vio afectado en el centro de la ciudad, porque para evitar actos vandálicos y de saqueos, los comerciantes empezaron a blindar sus vitrinas con planchas de metal y madera. Los clientes tampoco llegan ante el temor de quedar atrapados en medio de las reyertas.

Las agencias de carga y transportistas tampoco han podido movilizar sus mercancías.

Pero una de las repercusiones más graves es que algunas marcas internacionales advierten que abandonarán la ZLC para mudarse a otros países debido a los constantes cierres, dijo Chen.

Una opinión similar tiene Thomas Kenna, presidente de Panamá Canal Railway, que opera el ferrocarril de carga y pasajeros y que se vio obligado a suspender operaciones desde el pasado martes.

“El daño es a la imagen de Panamá y la confianza, perdiéndose cada vez más en el hub logístico de transbordo. Ahora paralizamos las operaciones y el mundo entero se pregunta qué pasó con su carga. ¿Quién va a invertir en Colón?”, reflexiona Kenna.

Distintos gremios empresariales, como la Cámara Marítima de Panamá y el Consejo Empresarial Logístico, han pedido al Gobierno que encuentre los mecanismos para evitar estos cierres que le causan graves consecuencias al país como centro logístico y de trasbordo de carga para la región.

Nito en escena

El presidente Nito Cortizo se reunió ayer con los manifestantes y representantes de la sociedad civil y de los gremios de la provincia. “Nunca he tenido problemas en venir a Colón a dialogar; esta es mi provincia, quiero lo mejor para Colón”, dijo a su llegada al colegio Abel Bravo, donde se dio el encuentro.

Al cierre de esta edición se desconocían los acuerdos alcanzados.

(Con información de Juan Manuel Díaz y Olmedo Rodríguez)





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