Colombia, Yemen, Siria…la pandemia del coronavirus aplaca la violencia en más de una decena de conflictos armados

El pasado 23 de marzo, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, hizo un llamamiento en el que pidió que cesasen de forma temporal los conflictos armados mundiales que están en activo para que la pandemia del coronavirus no agravase más aún la terrible situación que viven esas zonas, la inmensa mayoría con una escasa capacidad sanitaria para afrontar una crisis de estas dimensiones. 

“La agresividad del virus ilustra la locura de la guerra. Por eso, pido un alto el fuego mundial inmediato en todos los rincones del mundo. Es hora de poner en encierro los conflictos armados, suspenderlos y centrarnos juntos en la verdadera lucha de nuestras vidas”, dijo el máximo mandatario de la ONU. 

Al menos 11 países con importantes conflictos armados han atendido su petición decretando de forma pública algún tipo de tregua o alto el fuego puntual desde finales de marzo, según ha señalado Naciones Unidas. Se trata de Camerún, República Centroafricana, Colombia, Libia, Myanmar, Filipinas, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Ucrania y Yemen.

La incógnita que queda ahora es descifrar si esas acciones pueden ayudar al cese final de las hostilidades o agravar aún más los enfrentamientos. “Es muy complicado extraer conclusiones. Habría que analizar si esas decisiones se deben al llamamiento del secretario general de la ONU o corresponden a decisiones de orden táctico que están teniendo en cuenta las dinámicas bélicas. También habría que tener en cuenta la sostenibilidad, es decir: si la tregua ha sido violada o no”, afirma Jordi Urgell, investigador de la Escuela de Cultura de la Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). 

Urgell explica que en una situación de catástrofe, como el tsunami de Indonesia en 2004, donde hubo más de 260.000 víctimas mortales, se dieron los dos extremos: “En agosto de 2005 el grupo separatista Aceh puso fin a las hostilidades en la zona con el Gobierno indonesio mientras que en Sri Lanka pasó lo contrario y los enfrentamientos se incrementaron”. 

De Camerún a Ucrania

-Camerún. El grupo separatista Fuerzas de Defensa de Camerún del Sur (SOCADEF) anunció un alto el fuego de 14 días para facilitar la adopción de medidas sanitarias contra el coronavirus como “gesto de buena voluntad”.

-República Centroafricana. Tregua necesaria en un país que no termina de salir del conflicto armado que estalló en 2013 y donde el 70% de los servicios de salud corren a cuenta de las ONG y no de un gobierno que apenas controla una parte del territorio.

-Colombia. La guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció el cese del fuego unilateral durante abril como “gesto humanitario con el pueblo colombiano, que padece la devastación del coronavirus”.

-Libia. El gobierno sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) y el no reconocido en el este del hombre fuerte del país, el mariscal Jalifa Hafter, se mostraron dispuestos a aceptar una “tregua humanitaria” en una guerra se ha cobrado la vida de más de 8.000 personas.

-Birmania o Myanmar. El Ejército birmano anunció un alto el fuego hasta el 31 de agosto para facilitar la lucha contra el coronavirus que no incluye el norte del estado de Rajine y la región de Paletwa, en el estado de Chin, donde tiene presencia el grupo separatista Ejército de Arakán. Los separatistas mantendrán la tregua hasta finales de este mes.

-Filipinas, Jose Maria Sison, líder del ilegalizado Partido Comunista y de su brazo armado, el Nuevo Ejército del Pueblo, anunció el 24 de marzo que había recomendado un alto el fuego unilateral a sus tropas.

-Sudán del Sur, Uno de los más pobres del mundo ha aparcado la guerra civil que vive desde 2013 para intentar minimizar los efectos de la pandemia en su población vulnerable.

-Sudán, En Darfur, la facción del Movimiento de Liberación Popular de Sudán-Norte se hizo eco del llamamiento de Guterres y anunció un alto el fuego hasta el 30 de mayo.

-Siria. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FSD), una coalición liderada por las fuerzas kurdas que fue clave en la caída del Estado Islámico (EI), dieron el visto bueno al cese temporal de las hostilidades para evitar “el colapso del sector de la salud”.

-Ucrania. El país vive una nueva tregua después de seis años de conflicto en el este de Ucrania entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas prorrusos. Más de 3.350 civiles han muerto y otros 7.000 han resultado heridos desde que estalló el conflicto en abril de 2014

-Yemen. Uno de los territorios más pobres del mundo árabe disfrutará de una tregua al menos hasta finales de este mes  entre la coalición liderada por Arabia Saudita, que interviene a favor de las fuerzas leales al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, y enfrenta a los rebeldes hutíes, alineados con Irán.

En el mundo hay 32 conflictos armados activos

Según datos proporcionados por la Escuela de Cultura de la Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), durante 2019 se registraron 34 conflictos armados, de los cuales 32 seguían activos al finalizar el año.

 “La mayoría se concentró en África (16) y Asia (9), seguidos por Oriente Medio (seis), Europa (dos) y América (uno). La cifra total de conflictos armados ha permanecido bastante estable y sin oscilaciones significativas en el último lustro”, señalan.

Estas mismas fuentes indica que los diez conflictos de mayor gravedad en 2019 fueron Camerún, Libia, Malí, Región Lago Chad, Región Sahel Occidental, Somalia, Sudán del Sur, Afganistán, Iraq, Siria y Yemen. 

“Algunos de estos casos superaron ampliamente el millar de fallecidos en un año, como Afganistán -con 24.000 muertes en los primeros diez meses de 2019-; Yemen –alrededor de 23.000–; Siria –entre 11.200 y 15.000–; la Región Sahel Occidental –con más de 4.000, cinco veces más respecto a 2016–; o Somalia –más de 4.000-“, concluyen. 

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