Todos los núcleos residenciales han sido cerrados, y solo se permite la salida de una persona de cada hogar cada dos días para que compre alimentos y productos esenciales. Otra de las medidas es que si en un edificio es detectado un caso, nadie puede entrar o salir hasta que lo permitan las autoridades, según informa el diario británico The Guardian.

Las medidas en Shulan comenzaron la semana pasada, cuando furon detectados varios casos de personas que en principio no habían tenido situaciones de riesgo en relación al virus. La ciudad decretó un situación de alto riesgo y los parques y escuelas fueron cerrados.

Una mujer con mascarilla, guantes y un carrito de la compra camina por la calle.

Ahora, cientos de personas están en cuarentena y la prensa ha calificado a Shulan como el nuevo “punto caliente” de contagios.

Las autoridades sospechan que los nuevos casos, en varias ciudades del norte del país, pueden estar relacionados con infecciones provenientes de Rusia y Corea del Norte.

Este martes, China ha sumado un día más sin ningún nuevo fallecido por la COVID-19, por lo que la cifra se mantiene en 4.634. El número de contagios es de 82.960.

Las autoridades han informado de que tres pacientes han sido dados de alta el lunes, por lo que la cifra de personas recuperadas en China asciende a 78.241.

En cuanto al número de casos importados, el Ministerio de Salud chino ha contabilizado un total de 1.707. De ellos, 1.661 han sido dados de alta tras superar el virus y 46 permanecen hospitalizados, tres de ellos en estado grave.

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