Así es el último pez-mano rojo del planeta, el que podría evitar su extinción

Pez-mano rojo.
Rick Stuart-Smith

Los apenas cien ejemplares adultos de pez-mano rojo, que habitan en las aguas de la isla de Tasmania, en Australia, tendrán un perfil personal como parte de una campaña lanzada este miércoles para salvarlos de la extinción.

El pez-mano rojo o pez moteado (Brachionichthys politus), que recibe este nombre por desplazarse apoyándose de sus aletas pectorales y ventrales, es uno de los peces más raros del planeta y su población está “críticamente amenazada”.

“Si nunca ha visto un pez-mano antes, imagínese sumergir un sapo en pintura brillante, contarle una historia triste y forzarle a usar guantes dos tallas más grandes”, es la descripción de esta especie que hace el Proyecto de Conservación del Pez-Mano de la Universidad de Tasmania (UTAS).

Según el último censo, quedan menos de cien ejemplares adultos de los pez-mano rojo, que miden unos 8 centímetros de largo, distribuidos en dos poblaciones conocidas localizadas cerca de las costas de la ciudad de Hobart, según un comunicado de la UTAS.

“Las últimas dos poblaciones que quedan y que conocemos son increíblemente vulnerables y el hecho de que queden solo algunos ejemplares supone que sin nuestra intervención se extinguirán”, dijo Rick Stuart-Smith, profesor del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos de la UTAS.

Para salvar a esta especie de la extinción, el Proyecto de Conservación del Pez-Mano ha creado un perfil virtual de cada ejemplar, que puede ser identificado por sus marcas únicas, e invitado al público a darles un nombre y ofrecer un donativo.

“Darle un nombre a un pez-mano rojo es algo emocionante, pero también tiene un lado serio”, precisó el experto, quien participó en la elaboración del banco de datos que ayudará a estudiar cuánto tiempo vive, la distancia de sus desplazamientos y la rapidez de su crecimiento.

“En este momento necesitamos centrar nuestra investigación en las preguntas básicas sobre su biología, saber si hay otras poblaciones no descubiertas aún o lo que debemos hacer para protegerlos de los impactos inducidos por el ser humano y gestionar activamente su hábitat”, dijo Stuart-Smith.

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