Apps de citas: ¿solo para buscar sexo?


Los fines de semana Alfonso tenía un compromiso: escoger una película en Netflix, comprar un snack y estar conectado. Su acompañante hacía lo mismo. Ambos comentaban sobre el filme mientras transcurría, pero lo hacían a través de audios o video llamadas, porque Alfonso estaba en Panamá y su amigo en Singapur.

Todo estaba calculado. Una vez seleccionada la película, contaban hasta tres para reproducirla y verla al mismo tiempo. Era como estar en una cita en el cine. El “encuentro” se pactó a través de Tinder, la popular aplicación de citas que parece haber cambiado la forma en cómo coquetean o se relacionan las personas.

Sin embargo, Tinder no es la única. Hay una lista considerable de aplicaciones para encontrar pareja o hacer amigos: Meetic, Lovoo, Happn, Grindr, Match.com, OkCupid, Badoo, Tindog, Shakn, Adoptauntio…y para todos los gustos: para quienes buscan una relación seria, esporádica, amistad o para quienes tienen una mascota.

Para algunos, Sodoma y Gomorra, para otros, una simple herramienta para conocer a más personas que comparten sus gustos. De acuerdo con Lucía Martín, autora del libro, Hola, ¿sexo? Anatomía de las citas online, aunque todo parezca muy moderno, se replican los esquemas que vemos en la calle, eso sí, desaparecen los protocolos. “Pasas de saludarte como un desconocido a irte a la cama en cuestión de un café. No hay misterio, apenas hay intriga: se supone que has quedado con un objetivo, y si estás ahí es por eso”, comenta.

Lo antes mencionado ha sido motivo de preocupación y debate sobre si realmente ese es el objetivo de estas apps. En países como España, las autoridades sanitarias alertaron que los casos diagnosticados de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) aumentaron y lo atribuyeron al auge de las aplicaciones de citas. Sin embargo, la opinión de los usuarios varía.

Casos panameños

Alfonso no solo ha utilizado Tinder para tener una cita “tipo cine” con quien asegura mantuvo una relación a larga distancia, también le ha sacado provecho durante sus viajes fuera de Panamá.

Tinder cuenta con una versión gratis, una “plus”, y una “gold”. Alfonso ha usado la plus en el mes de prueba (se pagan 10 dólares) y eso le ha permitido conocer a personas de todo el mundo.

Tinder Plus me sirvió mucho cuando me fui de viaje”, confirma.

Alfonso (ahora de 22) usa Tinder desde que tenía 18 años y asegura que siempre tiene en mente la posibilidad de una relación más formal, pero está abierto a crear relaciones de amistad.

“Muchas personas lo ven como una manera de obtener sexo instantáneo, pero en el mundo gay, esa es Grindr. Al menos yo veo a Tinder como una app donde uno puede conocer amistades, tener algunas citas y hasta una relación. Sí creo que hay personas que buscan una relación seria”, comenta el chico que se define como una persona bastante tímida al momento de coquetear con alguien, por lo que las aplicaciones le facilitan la tarea.

Además, confiesa que sin las aplicaciones, sus experiencias con relaciones o amistades no serían iguales.

“No soy de salir a discotecas, ni bares…y conocer personas gay es bastante difícil…conocer a alguien por alguna red social te asegura que la persona y tú comparten la misma sexualidad, por lo que no habrá malentendidos”, explica.

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Stephany Alberti es periodista. En este momento no usa aplicaciones de citas, porque no está soltera; ya las usó, y gracias a ellas conoció a su hoy prometido.

“Nos conocimos hace más de un año y surgió el amor. Creo que conocer a la persona de tu vida a través de internet hace que tu relación sea diferente desde el principio. Es una relación diferente, donde tendrás quizás más retos, serás más escéptico ante situaciones y donde tu nivel de confianza y seguridad se pondrá a prueba muchas veces”, comenta Alberti quien admite que el uso de estas aplicaciones se volvió relevante en su vida el día que conoció a su actual pareja.

¿Le han robado “la magia” al coqueteo inicial en persona?

Alberti considera que el amor ya no es igual desde hace muchos años. Cree que el internet le ha robado un poco más de calidez a las relaciones interpersonales.

“Creo que las relaciones ahora son un tanto débiles, superficiales y si no te funciona de primera mano no continúas. Tenemos poca tolerancia y bajo nivel de aceptación con el otro. Saltamos de una persona a otra, no todas las personas se manejan bajo estos preceptos, pero es lo que generalmente se respira en el ambiente”, comenta.

Para Alberti, estas herramientas ayudan a expandir las posibilidades. “Es una manera diferente de salir de tu círculo cercano de “personas a las que conoces”.

En un grupo de conversación sobre el tema, una de las participantes dijo que una de sus amigas, asidua a Tinder, le confesó que solo usaba la aplicación como una manera de medir su apariencia y para sentir que era aceptada.

El sociólogo, Enoch Adames explica que la relación cara a cara que se establece a través de la relación directa, generalmente puede producir ciertas complejidades personales; el miedo al rechazo, por ejemplo, un factor que incluso puede ser motivo de trauma.

Además, recuerda que siempre hay una búsqueda del afecto, de amistad, de una relación amorosa, pero esa búsqueda puede verse frustrada en el caso de que una persona idealice a la otra, y ésta no cumpla con esos gustos, pues en las aplicaciones de citas se falsean atributos que no se poseen.

De hecho, un reporte del diario científico, Science Advances determinó que tanto hombres como mujeres aspiran a una pareja alrededor de un 25% más “deseable” que ellos”, es decir, aspiran a candidatos que están fuera de su alcance.

En las citas acordadas a través de aplicaciones también hay un factor a considerar: la seguridad. Los consultados sobre el tema enfatizaron en que cuando se encontraron personalmente con alguien de las aplicaciones, llevaron a un conocido con ellos o avisaron sobre sus salidas.

El ejercicio de preguntar sobre si se tiene o no una cuenta en una aplicación de citas, cuando surge la conversación, resulta algo vergonzoso para algunos. Varios, entre titubeos, afirmaron usar la aplicación.

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