amenaza de segundo asalto, estado de emergencia e ‘impeachment’

Estados Unidos pasa actualmente por uno de los peores momentos de su historia democrática. La legislatura de Donald Trump, en la que ha sucedido de todo y marcada por su enfrentamiento con la prensa, será recordada sin embargo por lo sucedido en sus últimos días como presidente. La toma del Capitolio, sede del Poder Legislativo del país, ha supuesto cruzar una línea por la que deberá rendir cuentas. 

Trump será presidente, salvo sorpresa, hasta el 20 de enero, día en el que se celebra la ceremonia oficial del relevo del presidente en Washington. Cada movimiento que realice será mirado con lupa, porque aunque le han suspendido las cuentas de Twitter, Instagram y Facebook, nadie sabe qué tiene pensado hacer en su última semana de mandato como presidente de Estados Unidos. 

Los próximos días van a ser clave para el futuro de un país que, como el resto del mundo, sigue afectado por la pandemia del Covid-19 y su consecuente crisis económica. Qué sucederá cuando Joe Biden asuma el poder es una de las mayores incógnitas, pero tendrá que gobernar en un país completamente dividido. 

Impeachment a Trump por “incitación a la insurrección”

Mientras tanto, los demócratas dieron este lunes el primer paso para lanzar el cuarto impeachment de la historia del país, el segundo contra Donald Trump, presentando el documento en la Cámara de Representantes. Este mecanismo, contemplado en la Constitución, se utiliza para poder juzgar y cesar a un mandatario en caso de traición, soborno o delitos y faltas graves. En él, se acusa al todavía presidente de “incitación a la insurrección” por su papel instigador en la toma del Capitolio, que terminó con cinco fallecidos. 

Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, aseguró que el impeachment se presenta “con el fin de proteger nuestra Constitución y nuestra democracia, por lo que actuaremos con urgencia, ya que este presidente representa un riesgo inminente para ambos”. Además, quiso añadir: “El horror del vigente asalto a nuestra democracia por parte de este presidente se ha intensificado y, por tanto, también la necesidad de acción”. 

Además, los demócratas, firmes en su idea de que Trump no termine su legislatura, concedieron al vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y su equipo de Gobierno un plazo de 24 horas para destituir a Trump por incapacidad invocando la 25ª Enmienda de la Constitución, pero todo apunta a que esto no va a suceder. 

El segundo asalto al Capitolio, organizándose por redes sociales

El secretario interino de Seguridad Nacional de EE UU, Chad Wolf, durante su nombramiento, el 23 de septiembre de 2020.

Las imágenes que se vieron el pasado miércoles pueden volver a repetirse. Así es como piensan por lo menos miles de seguidores de Trump, como demuestran foros radicales conservadores en internet, que han comenzado a animar a sus simpatizantes a concentrarse con armas en todo el país y de nuevo en el Capitolio, con el fin de oponerse a la investidura la semana próxima del demócrata Joe Biden. 

“El FBI tiene información de un grupo armado identificado que tiene la intención de viajar a Washington el 16 de enero. Han avisado que si el Congreso intenta sacar al presidente [Trump] por medio de la enmienda 25 habrá un gran levantamiento”, ha señalado el FBI en un boletín informativo. 

“Luchad como en el infierno”, “tengamos un juicio por combate” o “es hora de apuntar nombres y patear culos”, fueron algunos de los mensajes que lanzaron Trump y otras personalidades de su partido en el mitin antes de la toma del Capitolio. Y sus seguidores les han tomado la palabra. 

La teoría, en absoluto demostrada, de que ha habido un fraude electoral, ha calado muy hondo en las mentes de los seguidores de Trump, que utilizan ahora ese discurso para legitimar toda su violencia, a pesar de que el republicano ha agotado todas la vías legales para demostrarlo -después de haber recibido millones de dólares en donaciones por parte de sus votantes-. 

Washington declara el estado de emergencia

En su enésima contradicción, Donald Trump ha decidido decretar, hasta el 24 de enero, el estado de emergencia en el distrito de Columbia, en cuya capital, Washington D.C., se llevará a cabo la investidura de Joe Biden. Trump ha aludido a “condiciones de emergencia” ante la inauguración presidencial para tomar esta decisión, que permite al Departamento de Seguridad Nacional y a la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias intervenir y ayudar a las fuerzas de seguridad de la ciudad en caso de ser necesario.

Miembros de la Guardia Nacional de Nueva York, junto al Capitolio, en Washington DC (EE UU).

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, había pedido horas antes reforzar la seguridad tras lo sucedido hace apenas una semana en el Capitolio, en un momento en el que la policía está en el punto de mira. Su actuación durante el asalto dejó en evidencia los temidos sistemas de seguridad de los que presumen en Estados Unidos, y ha provocado la dimisión de Steven Sund, jefe de la policía del Capitolio, así como la suspensión de dos agentes y la investigación de otros diez. 

Por último, tras los avisos del FBI de que se están organizando ataques y protestas numerosas y armadas por todo el país, pero en concreto en Washington, el día 20 de enero las autoridades tendrán una nueva oportunidad de demostrar su efectividad. Mientras, Trump se mantiene en silencio y se desconoce cómo actuará, pero un nuevo mensaje alentando a sus seguidores podría acarrear consecuencias legales importantes, dependiendo también de lo que suceda en la toma de posesión del demócrata Joe Biden. 

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