Alergia alimentaria al polen, una reacción potencialmente mortal de las personas con rinitis alérgica


La alergia al polen es un fenómeno que va en aumento desde hace años. Existen factores que empeoran el problema, como el cambio climático (que en ciertos casos aumenta su concentración en el aire) o la contaminación atmosférica (que hace que las partículas sean más agresivas para nuestro organismo).

Los síntomas clásicos son de sobra conocidos: estornudos, congestión, picor en los ojos y la nariz… Un cuadro que, aunque puede ser considerablemente dañino a largo plazo, no es grave en el corto. Sin embargo, lo que muchas personas desconocen es que quienes padecen este tipo de alergia tienen mayores posibilidades de sufrir otro tipo de reacción, una que puede incluso llegar a poner en riesgo la vida.

Un ejemplo de reactividad cruzada

El síndrome de alergia al polen alimentario es, tal y como explica la prestigiosa Clínica Mayo, una reacción alérgica que se produce en personas con rinitis alérgica al ingerir determinados alimentos. Se trata, por tanto, de un caso de reactividad cruzada, en la que un anticuerpo (una molécula inmune) generado por el cuerpo contra un antígeno (una molécula exógena) específico reacciona contra un antígeno diferente pero similar.


Así, la alergia al polen alimentario suele aparecer frente a alimentos de origen vegetal (frutas y verduras frescas, frutos secos, especias…), que pueden contener determinadas proteínas parecidas a las presentes en el polen.

La gravedad de la reacción puede variar ampliamente de persona a persona: en la mayoría de los casos, simplemente se manifiesta en la forma de un cierto cosquilleo o picazón en la garganta, la lengua o los labios. En las instancias más graves, puede provocar inflamación severa de la garganta con compromiso para la respiración e incluso shock anafiláctico, potencialmente mortal.

¿Qué plantas la producen?

Dada la naturaleza de la alergia al polen alimentario, es posible predecir ante qué alimentos existe mayor riesgo de sufrir una reacción en función de la especie vegetal a cuyo polen seamos alérgicos.

Por ejemplo, las personas que presentan alergia respiratoria al polen de abedul tienen mayores probabilidades de experimentar una reacción adversa al tomar alimentos como las almendras, la manzana, el albaricoque, la zanahoria, la cereza, el apio, las avellanas, el melocotón, los cacahuetes, la pera, la ciruela, la patata cruda, las semillas de soja (edamame), el anís, el cilantro, el perejil, el comino o el hinojo.

En cambio, los alérgicos al polen de ambrosía pueden reaccionar al plátano, el pepino, el melón o el calabacín; y los alérgicos al césped, frente al kiwi, el melón, la naranja, los cacahuetes, el tomate, la patata blanca y el calabacín.

Otro caso que puede causar reacción oral ante muchas especies vegetales es la alergia al polen de artemisa: en este caso, quienes la padecen tienen mayor riesgo de reacción alérgica al ingerir manzana, pimiento, brócoli, repollo, zanahoria, coliflor, apio, ajo, cebolla, melocotón, anís, pimienta negra, comino, cilantro, hinojo, mostaza o perejil.

Cabe destacar que es bastante más común que la reacción se produzca ante los vegetales crudos, y las posibilidades se reducen notablemente ante alimentos cocinados. Por ello, quienes hayan experimentado alergia al polen alimentario con anterioridad pueden en gran medida evitar el riesgo asegurándose de cocinar bien los vegetales más susceptibles de causarles problemas.

Referencias

Alergia alimentaria. Mayo Clinic, consultado online en https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/food-allergy/symptoms-causes/syc-20355095 el 18 de agosto de 2022.



MÁS INFORMACIÓN